Presentaciones de libros


 Presentación de "La línea editorial del Centro de investigaciones poéticas Grupo Casa Azul" en la  X Feria del libro de Quilpué
 2016.

Martes 9 de Febrero del 2016


El Centro de Investigaciones Poéticas Grupo Casa Azul es una organización comunitaria chilena sin fines de lucro que en su carácter interdisciplinario busca fomentar el quehacer cultural artístico y la reflexión, utilizando los recursos que nos entregan la poesía, las artes visuales, la filosofía y la cultura en general. Queda así configurado nuestro ideario de desarrollo cultural en lo que hemos nombrado una poética en sentido amplio, que considera la poesía y el arte —en cada una de sus manifestaciones— como un hereje intento de expresar lo indecible. Los integrantes del centro son: Patricio Bruna Poblete, Karina García Albadiz, Rolando Jaime Malhue, Rodrigo Suárez Pemjean, Diego Rojas Valderrama. Colabora: Héctor Santelices.

Desde su nacimiento en 2007, nuestra agrupación enfrenta el trabajo artístico desde la experiencia del trabajo colectivo. Nuestra labor editorial (la producción de libros en proyectos colectivos y personales) como Ediciones Casa Azul, la desarrollamos desde el 2011 hasta hoy —siempre como una parte, aunque parte importante, del cúmulo mayor de otras actividades del grupo—, acumulando diez títulos de libros (cinco de libros individuales pertenecientes a integrantes de nuestra agrupación, y cinco títulos de libros colectivos), y además treinta títulos de plaquetes; involucrando en estos proyectos a poetas y gráficos no solo de nuestra agrupación o región, sino de diversas ciudades de Chile, y también a artistas de España, México y Perú.


En nuestros libros individuales y colectivos buscamos el entrecruce de poesía y gráfica connotativa y dependiente de sí misma, pues apostamos al diálogo alterno y aleatorio entre cada imagen y texto, que ambos se vayan correspondiendo tanto en la portada y/o contraportada de nuestros libros como en su interior. Así la propuesta estética en nuestra línea editorial tiene que ver no solo con asegurar la calidad de los textos sino también de las imágenes que dialogan con ellos. Respecto al libro en su conjunto, no solo trabajamos en la corrección de estilo y erratas de los textos, sino que diseñamos el libro como objeto de arte, es decir, cuidamos el diseño y la diagramación, la calidad del papel en portadas e interiores, etc., trabajo en el que cada uno de los integrantes aporta desde su especialidad profesional, ya sea el área del lenguaje, la pintura, el diseño, etc. Y en este punto nos parece importante mencionar nuestra idea de usar la cartulina craft en las tapas y contratapas de nuestros libros, particularidad iniciada en 2011 con el libro —de poesía— colectivo de nuestra agrupación Plano Inclinado, poética en sentido amplio; damos a esta material la cualidad de un gesto político, alusivo a nuestra intención de visibilizar en nuestros libros una estética de calidad que a su vez reseñe visual y palpablemente la precariedad y el consecuente gran esfuerzo puesto en nuestra labor editorial, tomando en propiedad nuestro carácter de editorial independiente, siempre escasa de recursos materiales. Gesto sistemático el nuestro con la cartulina craft, el que después —nos parece significativo y por esto con agrado tenemos que mencionarlo— hemos visto replicarse sistemáticamente también en otras pequeñas editoriales independientes, no solo en nuestra región sino también en Santiago. Habría que agregar que en la selección de poetas y gráficos para nuestras publicaciones, el criterio que usamos es el de que sean artistas de escasa visibilización o sencillamente soterrados, y que a la vez sus obras sean propositivas y de buena calidad estética, lo que también consignamos como un gesto político importante desde nuestra posición de pequeña editorial independiente, porque nos parece fundamental al momento de definir qué es una editorial independiente y nos diferencia radicalmente de los intereses de las grandes editoriales, cuya labor ha sido atiborrar el mercado comercial con productos de la cultura chatarra, de consumo rápido, para olvidar rápido y que sin embargo venden mucho; grandes editoriales que, por otro lado, sistemáticamente apuestan a los autores ya consagrados (generalmente muertos), pues sabemos que lo ya probado en esta línea siempre vende, lo cual deja casi siempre afuera a lo más propositivo y de alto valor estético del arte más contemporáneo, aquel que construyendo los artistas vivos, y por desestimados usualmente soterrados.


Otro gesto político importante de reseñar en nuestra línea editorial es la de disputarle al país del norte su apropiación indebida del término americano para nombrarse como país y en el gentilicio de sus habitantes, cuando americanos somos todos los habitantes tanto de Norteamérica, Centroamérica como de Sudamérica; situar lo que nos nombra, sobre todo desde la poesía, nos parece que es una responsabilidad que apela a toda la clase intelectual y artística, no solo de nuestro país sino de todos los países americanos; por tanto valorar lo americanista, desde nuestra mestiza realidad, del país sudamericano que somos, nos parece importante, así como la integración con cualquier país de mundo, pero mucho más importante retomarla con nuestros países vecinos, lo mismo que con aquellos homólogos nuestros en la lengua y que se hallan más distantes. Y a este respecto es importante nuestra propuesta creativa del concepto de Los Plexos Culturales, el que nos ha significado interactuar entre poetas y gráficos de nuestra ciudad con poetas y gráficos de la ciudad de Morelia en México, en la producción del libro PlexoAmérica, poesía y gráfica de Morelia-Valparaíso, editado en mayo de 2013, como así también de poetas y gráficos de Temuco, Santiago y Valparaíso, con poetas y gráficos de Lima, Chimbote y Trujillo, del Perú, en la producción del libro PlexoPerú, Poesía y Gráfica de Perú-Chile, editado en agosto de 2014. Manteniendo en estos proyectos los mismos criterios ya expresados anteriormente en la selección de autores y obras.


Para terminar es necesario aclarar que, si bien nuestra labor editorial la venimos realizando formalmente desde el 2011 con cantidades importantes de libros, nuestra labor editorial, llamémosle informal, tiene sus antecedentes en el nacimiento de nuestra agrupación en 2007, primero con los Libros Obj-ethos (publicaciones chatarra de alto tiraje en material de lujo intervenidas encima con nuestros textos de poesía y de crítica reflexiva y con nuestras imágenes gráficas originales reproducidas o pintadas y/o dibujadas directamente), y luego con la realización de los Incunables o libros únicos (a lo más cuatro o cinco) en formato de realización como objeto de arte, o libro de autor, que luego han servido como maquetas para editar formalmente en tirajes mayores, aunque siempre restringidos a nuestros escasos recursos económicos y cuando no accediendo un par de veces a recursos estatales a través del fondo del libro; estas dos instancias como crítica a las políticas nacionales del libro centradas en los intereses comerciales de las grandes editoriales que le hacen el juego al statu quo del poder político y económico más conservador del neoliberalismo imperante en nuestro país.


En los primeros años nuestro centro se abocó a un trabajo de gestión, pero cada vez más se hizo sentir la necesidad de publicar nuestros textos poéticos, de exponer nuestros trabajos pictóricos y de grabar nuestras producciones musicales. En cuanto a el trabajo editorial, el proyecto permanente del grupo es la Revista digital Botella del Náufrago, proyecto que nace el 2008 y que ya va en su vigésima tercera edición; los lectores la adquieren por medio de su descarga gratuita en nuestro blog. El principal objetivo de la revista es difundir poesía, prosa, gráfica y crítica cultural de nuestro país y del mundo. Las últimas tres ediciones han estado a cargo de la diseñadora Jeannette Pastene Veas.


También, en nuestros primeros años, desarrollamos nuestro trabajo con otras editoriales. Con Ediciones Suicidas hemos publicado De Bosque coronado, de la poeta Karina García Albadiz, 2009(50 ejemplares). A este siguió Antología irregular en tonos blancos y azul, Edipos Ediciones, 2010, libro que reunió el trabajo poético del Grupo Casa Azul y de la agrupación literaria El Picudo Blanco, de Alicante, El Elche, España, 2009 (100 ejemplares). Con la Editorial La Picadora de Papel: Plano Inclinado, una poética en sentido amplio; libro colectivo consistente en una compilación de trabajos literarios del Grupo Casa Azul (2011); La lengua es un ojo que en-calla; de Patricio Bruna (2011) y Crónico de Héctor Santelices (2012). En conjunto con Ediciones Universitarias reeditamos Plano Inclinado, una poética en sentido amplio, (Selección del Fondo del Libro y la Cultura, 2012) y PlexoAmérica: Poesía y Gráfica Morelia-Valparaíso (Selección del Fondo del Libro y la Cultura, 2013). Ese mismo año Karina García Albadiz publica ¿Dónde está la Nuez para la ardilla?, Ediciones Grupo Casa Azul, Valparaíso, 2013. Buscando nuevos espacios de publicación publicamos el libro colectivo PlexoPerú: Poesía y Gráfica Perú-Chile, Editorial Quimantú, 2014. Y PlexoSur. Poesía y Gráfica de Temuco, Concepción, Valdivia y Valparaíso, Editorial Segismundo, 2016.





Lanzamiento "PlexoSur. Poésía y Gráfica de Temuco, Concepción, Valdivia y Valparaíso". Editorial Segismundo. Feria del Libro de Viña del Mar 2016.

Miércoles 20 de Enero del 2016



Plexosur: poesía y gráfica de Temuco, Concepción, Valdivia y Valparaíso forma parte de una línea editorial que responde a una estética iniciada con el libro Plano Inclinado, poética en sentido amplio y que continúa en PlexoAmérica: poesía y gráfica de Morelia-Valparaíso. La noción de plexo llevado a un emplazamiento geográfico, en este caso a cuatro ciudades poéticas, nos remite a la compleja red que se establece en torno a la producción cultural, que oscila entre el respeto a la tradición y la apuesta por una actitud más experimental y rupturista frente al arte. Entre estos dos polos se establece una relación polémica que en nuestra opinión es muy enriquecedora y da cuenta de la actividad cultural de una localidad. En ella, se produce las imbricaciones que ponen en contacto al poeta/artista con un mundo, con personas, que pueden tener una incidencia no buscada, un lector crítico que ayude a girar a otro poemario, a cambiar una palabra que no funcione, en fin, hay tantos ejemplos en el periodo más vanguardista.

Los poetas y artistas logran su mejor trabajo cuando están integrados al entorno en que transitan. Hay una interrelación entre hábitat, medios y redes que hemos tratado de establecer al interior del libro, organizando los poetas y gráficos según la ciudad en que se desenvuelven. Quisimos abrir el trabajo editorial y compartirlo con poetas de cada ciudad que habíamos conocido en nuestro viaje al sur en el verano del 2013. De esta manera, la gestión del proyecto contempló desde un comienzo la participación de gestores representantes de cada plexo quienes recopilaron las obras y fueron la contraparte crítica al momento de seleccionar los textos e imágenes que entraron en el libro. Ellos fueron el poeta Wenuan Escalona (Temuco); la poeta y editora Ingrid Odgers (Concepción); los poetas Yoyi Koda y Juan Carlos Iturra (Valdivia).

Esta forma de recopilación poética, que no pretende ser una antología acabada, implica repensar el ser, el saber y las estructura de la industria cultural que gobierna la sociedad contemporánea. Al mismo tiempo, intenta construir nuevas formas de legitimación en lo poético, ya que el pensamiento fundamental de PlexoSur es apelar a una profunda emancipación. El resultado de esta labor de edición es la incorporación de 22 poetas y 8 artistas gráficos (de los cuales dos están representados tanto por su poesía como por su obra artística). En los poetas, representando a Temuco, van Dafne Meezs, Consuelo Martínez, Diego Aravena, Cristián Cayupán, Sofía Jara, Cristián Lagos y Wenuan Escalona; por Concepción, Ingrid Odgers, Rosa Helena Sáez, César Valdebenito y Rodrigo Palominos; Valdivia tiene a Juan Carlos Iturra, Moisés Sanhueza, Amanda Iturra, Yoyi Koda y Roberto Sáez; por Valparaíso, Héctor Santelices, Rodrigo Suárez, Karina García, Luis Abarca, Roberto Cárdenas y Patricio Bruna.



La propuesta gráfica contempló la inclusión de dos artistas por localidad. Uno encabeza la portadilla de ciudad y el otro aparece en las portadillas de cada poeta. Ellos son respectivamente: Daniel Lagos y Fernando Paz en Temuco; Caterina Oxley y José Fernández en Concepción; Moisés Sanhueza y Him Rivera en Valdivia, y Edgar del Canto y Patricio Bruna en Valparaíso.
No nos interesa tener figuras que pertenecen el establishment artístico-cultural de su ciudad. Pensamos que ellos ya tienen un circuito de visibilización suficiente para sus textos. Por otro lado, rechazamos la cultura de premios, traducciones y publicaciones de baja calidad estética. Nos interesan fundamentalmente poetas y artistas gráficos, productores culturales, que propongan ideas estéticas relevantes y transformadoras dentro de su disciplina. Nos interesa un corpus de obra que mantenga su profundo vínculo con la actualidad tanto poética como vital. Porque pensamos que estos textos están abiertos y dan cuenta de la materialidad del objeto poético, dejando en evidencia el mecanismo de construcción y deconstrucción del lenguaje, poniendo en primer plano la presencia de lo no dicho.

El autor es su primer lector y por eso tuvieron un rol activo en este libro y de cierta manera autoral. Sabemos que el arte contemporáneo se interesa, en verdad, por mostrar el proceso de creación, no solo el resultado. Por ello, solicitamos a poetas y gráficos una reseña que implicara la reflexión sobre el corpus de obra y que fuera más allá de los datos biográficos y méritos literarios o artísticos.
En estas poéticas emergen algunos puntos de encuentro. Similitudes que, sin pertenecer a la misma cosmovisión, dan cuenta de una resistencia ante el capitalismo, el patriarcado, las industrias culturales, la historia oficial. Son los bordes, las fronteras que nos hacen reelaborar desde nuestro alto nivel de frustración, la poética actual chilena.

La importancia de este proyecto y su aporte a la comunidad es que integra a 30 poetas y artistas gráficos chilenos de la zona sur del país en una propuesta que busca destacar la producción de creadores propositivos y no consagrados; artistas de calidad que no tienen cabida en los circuitos institucionales y comerciales. A través del proceso de elaboración ha puesto en contacto a gestores, poetas y artistas de las ciudades de Temuco, Concepción, Valdivia y Valparaíso generando un diálogo interdisciplinario y un trabajo que ofrece un espacio para la resistencia cultural frente a la círculos cerrados de producción cultural. Así este proyecto es consecuente con los planteamientos de trabajo colectivo, reciprocidad y calidad propositiva que están en el ideario de nuestro Centro de Investigaciones Poéticas en conjunto con un grupo amplio de escritores y artistas.

Karina García Albadiz
Grupo Casa Azul



Lanzamiento del "Jardín de Epicuro" de Karina García Albadiz. Feria del Libro de Viña del Mar 2016

Miércoles 20 de Enero del 2016





Texto crítico del lanzamiento: Sobre la poesía bonita, simpática y fácil de entender
Diego Rojas Valderrama
Centro de Investigaciones poéticas Grupo Casa Azul

Entrado el siglo XX, la humanidad conoció el horror de dos guerras mundiales, se creía que el mundo sería objeto de un perpetuo mejoramiento económico y social en el que los avances tecnológicos tendrían un rol fundamental. La poesía del siglo XX y XXI necesariamente debe representar el caos y el sufrimiento humano por medio de la forma, y para ello, una poesía cursi en sus temas y que se preocupe exclusivamente de la rima y de la literal imitación de la naturaleza, ya no sirve. Las vanguardias bien lo demuestran, ejemplo de ello es el expresionismo alemán, que en sus manifestaciones musicales o pictóricas, buscan representar el dolor humano y el sinsentido de nuestras construcciones sociales. El arte no tiene por qué ser agradable, ello sería una deshonestidad frente a nuestra convulsa era.

En esta misma feria, el sábado 9 de enero fue lanzado el libro “¿Quién dijo amor?” de Claudio Abarca, Profesor de Periodismo de la Universidad Católica de Valparaíso. Este académico dice que la poesía debe ser fácil de entender y menosprecia a aquellos textos que considera malos por ser de difícil comprensión. Después de esta aseveración, que solo demuestra desconocimiento del arte contemporáneo, procede a leer sus poemas, que en su mayoría tratan de amor y de vivencias juveniles, textos que en su construcción y temática cursi utilizan un lenguaje plano y fácil de digerir, más esperable en un alumno de enseñanza media que en alguien que ha demostrado su sapiencia mediante un título universitario. Para nosotros, el problema no consiste en que la poesía sea  difícil de entender, sino en que una mala cultura propagada por los medios de comunicación y una mala educación mantenida y fortalecida por los planes y programas educativos han disminuido la capacidad lectora e imaginativa del ciudadano a favor de lo fácil. Cuando el público se decide a por lo  sencillo, afecta al desarrollo de su propio juicio crítico y de su expresión creativa. Gracias a ello, se ha consolidado una industria cultural que difunde literatura, música y cine que tiene como único fin el ser fáciles de comprender para ser comercializables. No se problematiza sobre la condición del ser humano en una realidad que perpetúa las divisiones de clase y las injusticias sociales. Las guerras se han sacado de encima las máscaras del patriotismo para exhibir a todos su carácter meramente mercantilista frente a una sociedad que se ha acostumbrado a transar y a negociar para sobrevivir a duras penas.



Ante esto, la buena poesía vuelve extraño el lenguaje para demostrarnos que en la realidad  nada es lo que parece. La poesía libera al lenguaje de sus reglas y vuelve compleja nuestra relación con el mundo, liberándonos de creer a ciegas en cualquier idea porque sabemos que toda idea es una construcción del lenguaje realizada por el ser humano.

Aquello que no se puede entender en la obra artística, lo rebuscado dirían algunos prejuiciosa o acomodadamente, será llamado la “herida”, en el sentido de que se resiste a nuestra comprensión lógica de la realidad, mostrando una obra de arte en la que se aprecia disonancia y desorden; y en ese sentido, “si una obra artística disimula el dolor humano exhibiendo una realidad hermoseada en el sentido más agradable de la palabra, será tan culpable como los que causaron dicho dolor”. Escribir una poesía agradable, fácil de comprender, que canta a las flores, a la mujer y al amor, utilizando un lenguaje literal, es un acto de barbarie y de deshonestidad frente a nuestra era.
No pretendemos hacer un llamado a que se deje de leer literatura de entretención ni mucho menos a que desaparezca, pero indudablemente todo lector que se precie de tal, debe avanzar y complejizar sus lecturas, si lo que quiere es apostar por el desarrollo de su intelectualidad y complejizar su creatividad. Distinta misión tiene el intelectual que se ha formado en la universidad, quien se supone no solo  estudió para colgar el título en una pared, sino para difundir conocimiento a quién no lo posee. No queremos arte que simplemente copie puestas de sol, fabrique escenas endulzadas, porque históricamente el buen arte siempre ha causado conflicto al agredir y poner en tela de juicio las convenciones sociales: única forma de perseguir como finalidad una sociedad igualitaria, justa y desacomplejada.
  



Grupo Casa Azul invita a dialogar con Carlos Cociña sobre el Video Poema "Plagio del Afecto". Feria del Libro de Viña del Mar 2016.
  
Viernes 8 de Enero del 2016

Link al video poema:      https://www.youtube.com/watch?v=W5Vx57w1Ovg



El grupo conoció a Carlos Cociña en una feria comunitaria a la que asistimos en Santiago. Invitamos a Carlos a visitarnos en Valparaíso, lo que se concretó a los pocos meses. Su visita implicó una amplia reflexión sobre la poesía chilena y los diferentes modos de producción poética, entre las cuales nos contó sobre su proyecto escritural. Muchas de las ideas que salieron a relucir fueron tomadas por nuestros integrantes para incorporarlas a sus nuevos proyectos, algunos de los cuales estamos lanzando en esta feria. Conocimos en detalle algunos de sus libros: Aguas servidas (1981), Tres canciones (1992), Espacios de líquido en tierra (1999), Plagio del afecto (2000) y El margen de la propia vida (Alquimia Ediciones, 2013). A estos hay que agregar A veces cubierto por las aguas (2003) y 71 (setenta y uno) publicado en el sitio web del autor, www.poesiacero.cl.

Carlos Cociña nace en Concepción en 1950, poeta y editor chileno. Su primer libro, Aguas Servidas (1981), es considerado uno de los libros clave en la poesía chilena de la década de los 80. En 2014, obtuvo el Premio Municipal de Literatura de Santiago, género Poesía, por su libro El margen de la propia vida. En sus años de estudiante dirigió la revista de literatura Fuego Negro, editada junto a Mario Milanca, y posteriormente Envés, con Milanca y Nicolás Miquea. En los mismos años colaboró en la revista Camino, editada por el arquitecto Osvaldo Cáceres en Concepción, Quinchamalí y Los Ángeles. Carlos Cociña ha trabajado además como editor en casas editoriales como Zig-Zag, Arrayán, McGraw Hill y Lom. Además, dirigió durante los 90 la editorial Intemperie en conjunto con Andrés Ajens, y ha participado en diversos proyectos independientes como el Foro de Escritores de Chile (con trabajos de poesía visual y escrita), en numerosas lecturas de poesía y ha dictado talleres de poesía en diferentes organizaciones.

Rodrigo Suarez Pemjean
Grupo Casa Azul



"El título de la obra “Plagio del afecto”, del poeta Carlos Cociña bien podría entenderse como la materialidad del afecto. En su corpus poético se trabaja artísticamente el lenguaje científico para dar cuenta de la materialidad de los afectos y de nuestras particulares construcciones de la realidad. Si bien estos poemas han sido descritos fríos y ajenos al estar desarrollados a partir de citas que originalmente son planteamientos científicos, en sus niveles profundos de significación exhiben un insistente impulso por comprender a la condición humana, acercándose a temáticas como la del amor no para caer en clichés de carácter romántico o tradicional, sino para reseñar el principio etimológico de este vocablo, que significa sin muerte (a – mort), y luego para indagar en el valor afectivo que le asignamos en el diario vivir. Comprendiendo luego que la realidad del mundo que percibimos es una simulación toda vez que es una recreación que formula el cerebro para dar sentido a una realidad imposible de abarcar. Como dicen estos poemas, la realidad sería una construcción falsa pero posible, que en conocimiento de su propia sustancialidad y finitud, tienden a la anulación o al vacío. La voz poética pareciera asumir el rol de una búsqueda científica utilizando como principal herramienta el lenguaje, y más específicamente, la jerga que se ocupa en las ciencias naturales, demostrando que todo código, por más técnico que sea, es capaz de conseguir expresividad artística.En el video poema “Afecto 5”, las frases tachadas y la fragmentación del discurso nos debieran hacer ser conscientes de la forma en que vamos percibiendo y armando el mundo exterior, en donde el lenguaje juega un dramático rol, al intentar explicar un mundo del que el mismo es producto, ordenando y reordenando como mejor puede sus percepciones para generar a su vez una imagen limitada de la realidad."

Diego Rojas Valderrama
Grupo Casa Azul




Lanzamiento de "Cementerio de Disidentes" del poeta Patricio Bruna Poblete. Feria del Libro de Viña del Mar 2016

Viernes 8 de Enero del 2016




Texto crítico de la presentación:


La disidencia en la poética de Patricio Bruna Poblete, se expresa desde dos aristas. La primera, en un proyecto en donde el idioma español es subvertido en su intento de presentar un mundo ordenado, construyendo un lenguaje experimental desde el cual cuestionar y resistir los valores artísticos clásicos, porque estos, en el momento actual, no pueden dar cuenta de la fragmentación valórica y del descreimiento ético y existencial en el que vive sumido el ser humano. En este tiempo histórico, para entender la complejidad del ser, es necesario expresar el caos y el azar que están bajo la superficie en donde construimos la realidad.

 Por otro lado, su temática resiste y critica a los valores y principios utilitarios sobre los que la sociedad chilena se ha constituido. Somos el país que se usó como rata de laboratorio para experimentar en él la más dura economía capitalista durante los años de dictadura, cuajando en todo ello la muerte del pensamiento crítico y disidente para dar a luz a un pueblo educado para competir por un confort que siempre se ve inalcanzable, porque el juego del capitalismo está en exhibir una felicidad que por su evanescencia nunca es posible. Así, el poema “Tal como la dejamos” nos habla de la falta de consecuencia de aquellos que vivieron los años represivos de la dictadura chilena, y que hoy se acomodan en sitiales de poder, traicionando a todos los ideales que alguna vez defendieron; o el poema “Disidentes”, en donde la voz poética siente nostalgia por los años de una juventud  cuyo idealismo es necesario recuperar hoy, y que bien pudimos ver en la Revolución Pingüina de años anteriores, o en las actuales marchas estudiantiles y universitarias.



   El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intenta, a menudo estará solo y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo”, dijo alguien una vez. Como sociedad ¿Estamos dispuestos a  denunciar los abusos del poder, y junto a ello, vivir en consecuencia de lo que ello puede significar, el perder la buena onda del jefe, quedar con una mancha en el currículum o ser excluido del grupo de amigos emprendedores?
¿Estamos dispuestos a la disidencia, a perder los privilegios que ello implica?

Sin duda, ser el disidente que se postula en estos poemas no es nada fácil, sin embargo, hay ganancias significativas: las de no ser cómplice del sistema imperante, de sus colusiones  y su falta de conciencia social.




"PlexoAmérica: Poesía y Gráfica Morelia-Valparaíso", 
Ediciones Universitarias de Valparaíso, 2013



Plexos de sentido

Este libro nació de un viaje. Un viaje que puso en contacto nuevamente a dos ciudades que tienen historia poética compartida. PlexoAmérica: Poesía y gráfica de Morelia—Valparaíso es un proyecto visualizado en sus inicios como una publicación conjunta entre poetas y artistas gráficos morelianos y porteños. En el 2010, Karina García entró en contacto, a través de la gestora cultural Solange Torrecilla, con Alan Islas, del Colectivo de Trabajadores del Arte y la Cultura de Morelia, y fue invitada por ellos en representación del Grupo Casa Azul para exponer en el Primer Encuentro de Arte y Pensamiento Iberoamericano *, donde conoció al poeta Gaspar Aguilera, director del taller “Carlos Eduardo Turón”. De este encuentro surgió la idea de un libro colectivo que, además de la poesía, pusiera en diálogo las obras de artistas gráficos de ambas ciudades. Este proyecto integra a poetas y artistas gráficos chilenos y mexicanos en una propuesta que busca destacar la producción de creadores propositivos y no consagrados, que muchas veces son invisibilizados por las políticas culturales de sus respectivos Estados. Para ello fue fundamental el apoyo de Juan Guerrero, artista visual, en México, y Tirso Troncoso, en Santiago de Chile, quienes realizan las respectivas presentaciones de los artistas incluidos en este volumen.

Es así como hemos lanzado nuevas redes, vasos comunicantes que se extienden entre ambas ciudades, plexos culturales que generan nuevas propuestas alejadas del peso de la tradición. Patricio Bruna, pintor y poeta de Casa Azul, propone este concepto como unidad operativa para describir el funcionamiento de la cultura en el seno de las comunidades. En otras palabras, la reproducción de la cultura se concibe dentro de un límite geográfico y social determinado: un pueblo, una tribu, ciudad, país o continente. Si se lo deja estar, sin una directriz central y sin contacto con otras experiencias, el plexo reproduce en forma vegetativa las formas culturales tradicionales heredadas del pasado, es decir, la memoria social. Esta es la inercia de la cultura. Sin embargo, muchas veces dentro del mismo plexo existen fuerzas innovadoras que cuestionan lo estático de esta tradición pues llevan los gérmenes del cambio y el movimiento hacia lo nuevo, gérmenes que se generan y viven sobre todo en los ámbitos del arte y del pensamiento crítico.

Todos sabemos que existe una “geopolítica del conocimiento”, plexos de sentido que se mueven, respiran, gracias a la constante fricción entre tradición y cambio, produciendo la necesaria oxigenación del cuerpo social. PlexoAmérica expresa esta  dinámica de lo vegetativo como virtud auto-generativa de la cultura, con todas las características de este continente, con sus aciertos y contradicciones que lo definen. Este proyecto colectivo es la expresión del respirar del plexo llevado a su límite innovador, acortando las distancias mediante la tecnología que nuestros ascendientes no tuvieron. Hemos puesto estos dos plexos-ciudades en contacto y como nervadura eléctrica, tanto gráfica y poesía de ambas localidades se han puesto a dialogar para así superar el concepto de individualismo liberal puesto en la base de este “mal moral” llamado capitalismo.

En la primera mitad del libro encontraremos seis poetas morelianos precedidos por seis obras gráficas de artistas porteños. En forma correspondiente, seis obras de artistas de Morelia, sirven de portadilla a los respectivos poetas de Valparaíso. Sabemos que gráfica y poesía son expresiones irreductibles, pero es necesario el puente entre ellas, estableciendo un diálogo entre las distintas poéticas, verbales y visuales, dentro del marco de una poética en sentido amplio. Esta poética, según Jaime Villanueva, filósofo y poeta de Casa Azul, es lo que nos hace pensar la construcción de una obra de arte, la que nos hace operar sin las consideraciones que se suelen contemplar en las actividades funcionales de la vida, es decir, que nos hace sentir y pensar que las cosas pueden salirse de los cauces normales, ya sea porque se salen de las leyes de la naturaleza, de las leyes jurídicas o cualquier tipo de criterio de demarcación, no porque no los tenga o no los pueda tener, sino porque una razón poética posee su propia lógica, donde perfectamente sus conclusiones pueden no seguirse de sus premisas.

Los seis poetas porteños son: Héctor Santelices, quien asume una posición más contingente, a partir de la explicitación del ubi del texto, desde la marginalidad del hablante. Destaco de él las interrogantes por sus implicancias metafísicas, porque dejan establecida la precariedad desde la cual se interroga y la mercantilización puramente ornamental que se abre como respuesta. Aluhel Fuentealba en su escritura nos entrega textos híbridos que comparten rasgos de la poesía, la prosa poética y el ensayo más lúdico. Este juego constante en búsqueda de libertad está en íntima relación con la profunda crítica de una voz irónica, de los que no tienen nada que perder, situada en los márgenes del sistema-mundo occidental, que se regocija socavando las ilusorias promesas de una sociedad creada bajo las improntas del capitalismo. El proyecto escritural de Karina García busca abolir la división entre pasado y presente, entre vida privada e historia nacional. En sus poemas, lleva adelante una reinterpretación de los paisajes de infancia: hurga en sus orígenes, muestra los juegos infantiles, paseos por la playa y, principalmente, la vivencia del colegio donde descubrió su pasión por la lectura y su profunda inconformidad. La experiencia vivida de niña, las lecturas, la mirada retrospectiva se juntan para pensar la historia del país que le tocó vivir. Jaime Villanueva pasa por distintos registros del lenguaje donde pareciera que lo importante no es lo que se dice, sino cómo lo dice. Por ello concreta una poética de la cotidianeidad. Uno de los gestos básicos de estos textos es que el lenguaje sea más rápido de lo que pretende decir.  En los poemas de amor, Gabriel Palomo recurre a la musicalidad lírica y la deconstruye en pos de un acercamiento a un lenguaje que da cuenta, con sencillez y en diálogo permanente, de la problemática del desamor y la posibilidad de construir un sujeto a partir de esta escisión traumática. Finalmente, Patricio Bruna da cuenta de una propuesta más deconstructiva, una tensión entre lenguaje y sus referentes. Su enigma se instala como destellos de lo que no llega a acontecer. Aquí los esfuerzos poéticos están al servicio de lo pre-poemático, el poema es camino ontológico, solicitación y aventura.

PlexoAmérica es el resultado de una idea incandescente que se nutre de la generosidad y ética de arte generada al interior de Casa Azul y  marca la continuidad de los proyectos colectivos ideados y realizados por el Grupo Casa Azul. Tiene como primer antecedente, Antología irregular en tonos blanco y azul: Un proyecto conjunto, El Picudo Blanco y Grupo Casa Azul, publicado en Alicante, El Elche en el año 2008 por Editorial Speedy, y en Valparaíso, en Ediciones Edipos, 2010. Luego vendría Plano inclinado: una poética de sentido amplio, que reúne la obra de 6 poetas de Casa Azul y que publicó la editorial independiente La Picadora de Papel, en el 2010. Creemos que la apuesta por el libro colectivo se ratifica como opción cuando se adjudica el Fondo Nacional del Libro y La Lectura a través de Ediciones Universitarias de Valparaíso en el 2012. En enero del 2013, PlexoAmérica se adjudica este fondo en Apoyo a Ediciones de la misma editorial. Este libro tendrá su contraparte en México, donde existe un proyecto para publicarlo con el patrocinio del Colectivo de Trabajadores del Arte y la Cultura de Michoacán, COTACUM, a través de su representante, Alan Islas. Esperamos que este acuerdo permita la difusión de nuestros artistas y poetas en México y se fortalezca con el continuo respirar del plexo.

* Karina García participó en la mesa “Arte y Sociedad” con la ponencia “Arte y pensamiento en la resistencia”, siguiendo la idea de “cultura de la resistencia” de la crítica cultural Marta Traba. El encuentro fue organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Michoacán en coordinación con el Colectivo de Trabajadores del Arte y la Cultura de Michoacán (COTACUM), Fábrica de las Artes de Morelia: Puerto Cultural de Latinoamérica.


RODRIGO SUÁREZ PEMJEAN
Magíster en Literatura Hispanoamericana y Chilena
Santiago de Chile


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La virtualización de las imágenes y su diálogo con la poesía

Las viñetas  fueron  las únicas imágenes  que acompañaron  la obra escritural  de Pedro Lira, figura señera de la pintura chilena. En ella daba cuenta de las biografías de los pintores europeos y de los artistas americanos emergentes a finales del siglo XIX y comienzos del  XX. Seguramente, más que una decisión del artista, fue un aporte de quien compuso la página en la imprenta. Se trata de una  peculiar obra sobre los pintores sin imágenes. Luego, gran parte de nuestros artistas se hicieron de una cultura visual consultando enciclopedias e historias de la pintura con fotografías de pequeño formato. La cultura visual local se construyó sobre pequeños fantasmas, diremos de fantasmas de otros fantasmas, para seguir  a Platón.

Hoy asistimos a procesos de intensa complementariedad entre texto e imagen. Las veinte ediciones de la revista porteña virtual Botella del Náufrago es una expresión más que lograda de aquella fusión, se trata de un proceso de intensificación de la función metafórica; la estetización de la página se ha vuelto un esfuerzo colectivo de expresión. Téngase en cuenta que llamar página a la visualización electrónica es también una metáfora. El ensamble entre texto e imagen borra las fronteras, los contornos y las rugosidades propias del ejercicio pictórico para desaparecer con su virtualización. La mirada del observador vacila entre el texto y las imágenes que la acompañan; hecho que recuerda los ojos de aquella esposa del mercader, representada en El cambista y su mujer, que se ve atraída más por el brillo de las monedas de oro que por las palabras del texto que lee. Esa tensión ya no está en lo representado sino en el internauta que llega a esta bahía poética.

PlexoAmérica suma a ello la integración de artistas mexicanos y chilenos, produciendo una nueva vuelta de tuerca en pos de redescubrir y ficcionar nuevas poéticas de la hermandad. Los seis artistas visuales chilenos que obsequian a esta publicación sus producciones son: Antonio Guzmán, Mauricio Ojeda, Patricio Bruna, Karen Rosentreter, Carla Oliva y Edgar del Canto. Lo primero que es necesario decir es que en rigor son artistas porteños. Guzmán en “La Patada” critica el control social que ejerce la escuela durante la infancia y sobre un poema escrito en un cuaderno escolar antiguo actualiza el gesto de rebelión de los estudiantes. Mauricio Ojeda tiene a Valparaíso como referente temático real, pero lo que comparece aquí es una ciudad inventada por la preminencia de la búsqueda de su signo estético, ya que sobre la imagen fotográfica literal de este puerto el artista inscribe su pulsión deconstructiva. Karen Rosentreter, en “Menarquia”, utiliza una imagen más bien expresionista, en el sentido de la soltura de mano y la espontaneidad en el trazo nervioso del dibujo, y en la mancha, que pulsa su desborde, pero que se mantiene atenida al curso regulador de dicho dibujo; el tema se constituye por la interpretación de una serie de sueños narrados por mujeres adultas en textos escritos por ellas mismas. Patricio Bruna va tras el dibujo rápido, gestual (más expresionista, si se quiere); es el cuerpo humano capturado en la tensión entre la síntesis y la profusión de una línea nerviosa, intuitiva y expectante, en la manera de diseminar y  de concentrar la línea para fijar luz y sombra; es en esta vorágine, entre la pulsión de la intuición y la razón, donde imprevistamente define la composición, quedando allí, en el rastro de sus deformaciones, cierta idea de un ser atávico, legado de un antepasado colectivo familiar—por lo que le adeuda al mundo del inconsciente—, análogo a un tótem el signo de lo expresado. Carla Oliva, a través de “Keternen”, utiliza un lenguaje de carácter abstracto influenciado por la pintura orgánica y expresionismo abstracto en las cuales se plantea y plasma subjetivamente un paisaje reflexivo sobre las identidades sudamericanas. Edgar del Canto a través de “Cristo en cruz” hace una crítica a la construcción del cuerpo occidental donde paródicamente el cuerpo doliente de Cristo pone en jaque ­­la objetivación del cuerpo humano a través de una mirada cinemática.

En este libro encontramos una ciudadanía esencial: así como Punta Arenas es la más autoreflexiva de las ciudades de Chile y en masa crítica de historiadores es una de las más productivas, Valparaíso es la ciudad de la poesía y la visualidad, el Olimpo Porteño es amplio y diverso. Eso explica la heterogeneidad de sus propuestas. Visualizar cada una de las páginas que componen Plexoamérica es una invitación a mirar el océano, los registros pictóricos que contiene son una incitación al zarpe de una nueva travesía poética.


TIRSO TRONCOSO S.
Licenciado en Filosofía
                                                                                                                                   Comunidad Ecológica de Peñalolén
 

Algunos rasgos de la poesía michoacana contemporánea

Diversos registros aparecen en la poesía michoacana actual. Desde aquellos que se relacionan con un sentido de búsqueda y riesgo para convertir al lenguaje poético el grave y crítico contexto sociopolítico por el que pasa el país, y en el que Armando Salgado —uno de los más interesantes poetas mexicanos jóvenes—, en un alto grado de experimentación con el lenguaje y la estructura poética, logra transmitirnos ese estadio de zozobra y conmoción a través de sus diferentes textos.
La poeta Lourdes Garibay, en versos breves va describiendo lugares y situaciones emocionales de una intensidad sorprendente, que al lector le dejan la sensación de volver a descubrir paisajes y emociones, acompañado por fantasmas y testigos presenciales de una ciudad que pareciera estar petrificada sin metáfora alguna.
Abdías Martínez logra en su poesía esa conjunción difícil y sugerente de hacer evidente el nexo entre naturaleza e historia personal; es decir, su poesía resalta estados de ánimo muy intensos y a través de la descripción de algunas especies de árboles —el ciprés, la encina— nos recuerda algunos temas existenciales que el lector incorpora a su propia historia personal.
La ciudad reaparece como telón de fondo de encuentros y desencuentros en los textos de Alejandra Quintero, quien es una joven poeta cuyos recursos expresivos le permiten describir poéticamente los contrastes y la recuperación de instantáneas vitales que no volverán a repetirse y que la poeta nos deja como una impronta de viva energía y sugerencia.
En Circo Romano, el humor, la ironía, el autorretrato sarcástico y cruel, y los poemas en los que aparece el deseo como trasfondo de la ternura o el amor, van surgiendo mediante un lenguaje coloquial y sencillo, que Gaspar Aguilera Díaz nos comparte en esta breve selección de su libro inédito del mismo título.
Ramón Guzmán Ramos, cuya trayectoria literaria le ha merecido obtener premios nacionales de poesía, ha incursionado igualmente con éxito en la narrativa y en el periodismo cultural. En estos textos, la intensidad y la búsqueda del origen primigenio del ser humano marcan su poética, que lo caracteriza y destaca entre los poetas de su generación en México. Las preguntas existenciales se van acumulando en esta búsqueda en la que todos estamos involucrados.

                                                                                                        GASPAR AGUILERA D.
Narrador y poeta
                                                                                             Morelia, Michoacán, México


Pinceladas literarias o cómo hacer gritar a un lápiz

Trágico o irreverente, cómico o crítico, indiferente o satírico, el tono en el que se expresan los artistas visuales casi siempre tiene algún referente con la literatura. Por lo general, literatos y pintores han hecho buenas migas a través de la historia del arte. Hay muchos ejemplos magistrales de proyectos conjuntos entre ambos gremios (de hecho… ¿qué no eran los libros al inicio objetos plásticos también?). En la presente publicación, un grupo de 7 creadores visuales mexicanos colaboran con sus imágenes en una publicación conjunta Michoacán-Valparaíso.
Alejandro Delgado nos presenta un exquisito dibujo de un tema muy recurrente en su obra: el erotismo femenino. El autor es polifacético, hace video, poesía y arte digital; empero, el ejemplo aquí presentado forma parte de su bitácora más íntima, ese diario en el que mira hacia adentro. En su taller y sobre el restirador, crea y recrea  ese mundo, acaso más bello: el de la imaginación y los recuerdos.
Ángel Pahuamba es un creador nacido y comprometido con su natal Cherán, comunidad indígena purépecha de la sierra michoacana. Su obra es un ejemplo interesante de la conjunción de herencia con conocimiento, oficio con poder comunicativo, tradición e innovación. Con referentes de los artistas norteamericanos de la era post pop-art, su obra denuncia de manera irónica la situación política siempre complicada de su etnia, así como de su posición como artista ante las problemáticas locales, sin apartarse de su lenguaje personal.
“Memorias de Hugo” es una obra un tanto sui géneris de la talentosa artista moreliana Carmen Jacobo. Con un balance imponente entre abstracción y figuración, logra en su propuesta una composición sólida a pesar de su economía técnica. En esta serie de ejercicios dedicada a sus pequeños descendientes familiares, se percibe una carga de ternura acompañada de una buena dosis de oficio diario.
Juan Guerrero en su obra “La travesía de Julia IV”, al igual que Carmen, realiza una obra prioritariamente abstracta; sin embargo, mucha de su creación gráfica tiene remanentes formales, influenciados por su gusto literario y su interés en establecer una especie de narración automatizada a través de imágenes sin aparente conexión.
“Suicidio de la razón” es un ejercicio plástico característico de la escritora-dibujante-pintora-artesana Laila Pita. Sus dibujos muestran un buen oficio de ilustradora, en donde gusta incluir textos, ideas gráficas y textos a la manera de poesía visual que integran de manera efectiva la literatura con la plástica.
Celeste Jaime es una de las jóvenes artistas michoacanas más prometedoras. Su obra “Bifurcaciones” está dotada de un gran poder expresivo; en sus poderosas imágenes permea un cierto sentimiento trágico o un sentido del humor que raya en el sarcasmo. Con referentes a los ilustradores vanguardistas del cómic, su obra es un buen ejemplo de ese sentimiento tan recurrente entre las nuevas generaciones por mostrar la decadencia de nuestra civilización.
Finalmente en la contraportada, Paloma Zárate muestra en su “Quetzalcóatl” su interés constante por la mitología mexicana, con fuertes acentos autobiográficos y un bello manejo icónico respecto a la femineidad, sin caer en discursos excesivos ni retóricos respecto al tema. Su obra muestra también —qué raro a estas alturas, no— un interés por la literatura, de la que también es eficaz productora.

JUAN GUERRERO
Artista visual y gestor cultural
Morelia, Michoacán, México



PlexoSur: Poesía y Gráfica de Temuco, Concepción, Valdivia y Valparaíso

Presentación PlexoSur
                          
Plexosur: poesía y gráfica de Temuco, Concepción, Valdivia y Valparaíso forma parte de una línea editorial que responde a una estética iniciada con el libro Plano Inclinado, poética en sentido amplio y que continúa en PlexoAmérica: poesía y gráfica de Morelia-Valparaíso. La noción de plexo llevado a un emplazamiento geográfico, en este caso a cuatro ciudades poéticas, nos remite a la compleja red que se establece en torno a la producción cultural, que oscila entre el respeto a la tradición y la apuesta por una actitud más experimental y rupturista frente al arte. Entre estos dos polos se establece una relación polémica que en nuestra opinión es muy enriquecedora y da cuenta de la actividad cultural de una localidad. En ella, se produce las imbricaciones que ponen en contacto al poeta/artista con un mundo, con personas, que pueden tener una incidencia no buscada, un lector crítico que ayude a girar a otro poemario, a cambiar una palabra que no funcione, en fin, hay tantos ejemplos en el periodo más vanguardista.

Los poetas y artistas logran su mejor trabajo cuando están integrados al entorno en que transitan. Hay una interrelación entre hábitat, medios y redes que hemos tratado de establecer al interior del libro, organizando los poetas y gráficos según la ciudad en que se desenvuelven. Quisimos abrir el trabajo editorial y compartirlo con poetas de cada ciudad que habíamos conocido en nuestro viaje al sur en el verano del 2013. De esta manera, la gestión del proyecto contempló desde un comienzo la participación de gestores representantes de cada plexo quienes recopilaron las obras y fueron la contraparte crítica al momento de seleccionar los textos e imágenes que entraron en el libro. Ellos fueron el poeta Wenuan Escalona (Temuco); la poeta y editora Ingrid Odgers (Concepción); los poetas Yoyi Koda y Juan Carlos Iturra (Valdivia). 

Esta forma de recopilación poética, que no pretende ser una antología acabada, implica repensar el ser, el saber y las estructura de la industria cultural que gobierna la sociedad contemporánea. Al mismo tiempo, intenta construir nuevas formas de legitimación en lo poético, ya que el pensamiento fundamental de PlexoSur es apelar a una profunda emancipación. El resultado de esta labor de edición es la incorporación de 24  poetas y 8 artistas gráficos (de los cuales dos  están representados tanto por su poesía como por su obra artística). En los poetas, representando a Temuco, van Dafne Meezs, Consuelo Martínez, Diego Aravena, Cristián Cayupán, Sofía Jara, Cristián Lagos y Wenuan Escalona; por Concepción, Damsi Figueroa, Ingrid Odgers, Rosa Helena Sáez, Alejandra Ziebrecht, César Valdebenito y Rodrigo Palominos; Valdivia tiene a Juan Carlos Iturra, Moisés Sanhueza, Amanda Iturra, Yoyi Koda y Roberto Sáez; por Valparaíso, Héctor Santelices, Rodrigo Suárez, Karina García, Luis Abarca, Roberto Cárdenas y Patricio Bruna.

La propuesta gráfica contempló la inclusión de dos artistas por localidad. Uno encabeza la portadilla de ciudad y el otro aparece en las portadillas de cada poeta. Ellos son respectivamente: Daniel Lagos y Fernando Paz en Temuco; Caterina Oxley y José Fernández en Concepción; Moisés Sanhueza y Him Rivera en Valdivia, y Edgar del Canto y Patricio Bruna en Valparaíso.
  
No nos interesa tener figuras que pertenecen el establishment artístico-cultural de su ciudad. Pensamos que ellos ya tienen un circuito de visibilización suficiente para sus textos. Por otro lado, rechazamos la cultura de premios, traducciones y publicaciones de baja calidad estética. Nos interesan fundamentalmente poetas y artistas gráficos, productores culturales, que propongan ideas estéticas relevantes y transformadoras dentro de su disciplina. Nos interesa un corpus de obra que mantenga su profundo vínculo con la actualidad tanto poética como vital. Porque pensamos que estos textos están abiertos y dan cuenta de la materialidad del objeto poético, dejando en evidencia el mecanismo de construcción y deconstrucción del lenguaje, poniendo en primer plano la presencia de lo no dicho.

El autor es su primer lector y por eso tuvieron un rol activo en este libro y de cierta manera autoral. Sabemos que el arte contemporáneo se interesa, en verdad, por mostrar el proceso de creación, no solo el resultado. Por ello, solicitamos a poetas y gráficos una reseña que implicara la reflexión sobre el corpus de obra y que fuera más allá de los datos biográficos y méritos literarios o artísticos.

En estas poéticas emergen algunos puntos de encuentro. Similitudes que, sin pertenecer a la misma cosmovisión, dan cuenta de una resistencia ante el capitalismo, el patriarcado, las industrias culturales, la historia oficial. Son los bordes, las fronteras que nos hacen reelaborar desde nuestro alto nivel de frustración, la poética actual chilena.    

Karina García Albadiz
Grupo Casa Azul




PlexoSur  o la invención de nuevos mapas


Es casi un tópico plantear que los cambios tecnológicos y sus abrumadores avances han permeado gran parte del quehacer humano, desde lo estrictamente científico hasta las diversas manifestaciones del arte. Frente a este hecho, y como en casi todas las encrucijadas históricas donde es posible oler el fermento de un cambio paradigmático, los individuos, entre ellos el artista, transitan entre la inmovilidad propositiva y la incorporación paulatina de nuevos elementos que dicho devenir trae consigo.
Más allá de lo común que pueda resultar esta constatación, de ella se desprende una arista interesante, una problemática si queremos, relacionada con la híper-especialización producida en este mismo campo de acción humana. En efecto, a diario nos encontramos con subdivisiones llevadas al borderline de la ciencia ficción (en momentos donde la misma ciencia ficción pareciera ser devorada por la realidad) en materia de salud, economía, comunicación y un largo etcétera.
En Chile, por ejemplo y a partir de la década de los 80, en arte se intensifica la incorporación a la tabla estético-política, de contextos referidos al género, minorías sexuales, étnicas, por nombrar algunas, junto con el creciente diálogo performático entre el mundo audiovisual, literario, pictórico y escénico. A partir de esta pujanza creativa, pasado los años sobreviene la repetición y fragmentación de estos núcleos temáticos, hasta su absorción por el entorno creativo (cooptación, incluso) y ser, en gran medida, desprovistos de su fundamental lucidez simbólica y reivindicativa. El problema, creo, no se gesta en la apreciación o validez de estas particularidades, sino que en la progresiva incapacidad del artista y su obra de tener una mirada amplia, sistémica, holística, de los fenómenos sociales en su dimensión local, regional o global. 
La exaltación de la originalidad, este feudo personalista como corolario de una tradición occidental, y ampliamente respaldado por la institucionalidad cultural, pareciera ocultar una guadaña que intenta segar las articulaciones que, a umbría de esta lógica, surgen espontáneas, ya sea por afinidad estética, amistad o por una genuina necesidad de comunicación. En otras palabras, subyace un intento más o menos consciente por desdibujar un territorio que amalgama lo geográfico, político, simbólico y biográfico y que se muestra plagado de voces disidentes, contradictorias y dispersas, pero que acuñan una gran fuerza creativa, respaldada en cuerpos de obras sólidos y otras tantas con carácter emergente.
Un ejemplo claro de estas realidades lo constituye, por un lado, el complejo entramado compuesto por la academia, crítica vinculada a medios de comunicación, periódicos y revistas especializadas, concursos, ferias de libros y encuentros, entre otras tribunas, que forman, visualizan y validan a determinados nombres y discursos. Por otro lado, y como una suerte de respuesta a este establishment, entre los años 2000 a la fecha, se ha experimentado un notorio crecimiento del área editorial independiente, dando cabida en sus publicaciones no solo a toda una nueva generación de escritores, sino que además, a figuras consagradas de las letras nacionales.    
Aunque el poeta español José Ángel Valente ironiza con el concepto de periferia, éste ha sido utilizado exitosamente para redefinir y convocar a un conjunto importante de la sociedad, que no solamente se sitúa en los márgenes físicos de las urbes, sino que también en su frontera de sentido. Esta idea parece dialogar, en términos de una eventual consecuencia,  con lo que Ángel Rama nos plantea en su Ciudad Letrada, en relación a que el poder representado por la burocracia, la iglesia y el ejército, tiende a la hegemonía del orden y la jerarquización, como forma de analogar las dimensiones de Ciudad y Ciudadanía. En otras palabras, leer a la sociedad cuando se lee un mapa: la imposición de una lógica territorial.
En medio de esta lucha, donde podemos observar fuerzas tales como la historia, política, geografía, tradición literaria entre otros soldados feroces,  es que situamos a PlexoSur, que es en el fondo una extensión poética de nuestro pensamiento frente a la necesidad de darle continuidad, no solo a los proyectos escriturales que ya han visto luz bajo el alero editor del Grupo Casa Azul, con títulos como PlexoAmérica y Plano Inclinado sino que de configurar un mapa alternativo, donde dialoguen las propuestas estéticas de los autores acá convocados. Decimos propuesta, pero también “avance significativo de obra”, ya que nos interesa de sobremanera que PlexoSur te conceda, lector, el tiempo suficiente para sumergirte en estas obsesiones tan honestas como disímiles y que al fondo de la zambullida, si aceptas el desafío, seas capaz de reconocer el timbre de algunos de estos murmullos que tanto interpelan como invitan.
Acá te presentamos, por lo tanto, un territorio en ebullición, experimental, que a partir de algunos núcleos urbanos reconocibles como Valparaíso, Valdivia, Temuco y Concepción, propone establecer una ruta alternativa de imaginarios, crítica, asociatividad y producción editorial. El énfasis estará puesto en autores provenientes de, como nos gusta llamarlo, el sur del sur, no como una suerte de mecanismo de equidad circunstancial, sino que para justipreciar identidades y cosmovisiones que mucho han tenido que ver con el derrotero cultural y artístico del país, y que por mezquindades ideológicas constantemente están siendo subvaloradas, cuando no derechamente agredidas.
Lector, dejamos en tus manos este PlexoSur. Léelo como si  fuera una fotografía, una pintura tomada desde el satélite que orbita nuestros cuestionamientos y sueños, pero sobre todo nuestras preguntas, pues son ellas las únicas que terminan abriendo puertas y echan luz en lo oscuro.      
 Wenuan Escalona







Imitar desde aquí a alguien resulta escandaloso. En técnica nos superarán y dominarán, no sabemos hasta qué tiempo, pero en arte podemos ya obligarlos a que aprendan de nosotros y lo podemos hacer incluso sin movernos de aquí mismo.
José María Arguedas en “No soy un aculturado”, 1968.



Contrapunto Chile-Perú: lucha por una producción 
que no pierda su capacidad de significar


Continuar las modulaciones del proyecto PlexoAmérica, una colección dedicada a reunir el diálogo entre poesía y artes gráficas de los nódulos culturales latinoamericanos, nos ha llevado a un escenario geopolítico distinto, a un plexo en apariencia fracturado por la historia y sus estereotipos. Hemos hecho coexistir en la escritura poética y en prosa, el trazo estético entre texto e imagen, poniéndolo en circulación tozudamente a contrapelo de la lógica comercial, del circuito mercantil del arte. Se hacía imprescindible fomentar un papel activísimo del gestor cultural. Con mucha suerte dimos con el poeta chimbotano Elí Urbina, que trabajó incansablemente para convocar a los poetas peruanos aquí publicados. Este poeta, del mítico Chimbote trasfondo del libro El Zorro de arriba y el Zorro de abajo de José María Arguedas, creyó en este proyecto porque, para él: “el plexo se parece a un árbol y la raigambre de este árbol, que es de verbo sale, en busca de una tierra desde la que canta al unísono con el árbol nativo”. Y reflexiona, refiriéndose al fallo sobre la soberanía marítima de la Corte Internacional de Justicia de La Haya del 27 de enero::

cómo negar que una obra colectiva que busca la hermandad, en medio del distanciamiento, genere un gran contraste. Ya el imaginario social ha observado por boca del poeta que el rencor no debe ser la grieta por la que allí abisme el hombre. Y es que desde nuestra mirada, la poesía, como un tsunami de verdor o plata, no permanece en silencio de muerte ni encerrada en hielo, se lleva por delante a cualquier alambrada que se ponga en su camino, al arrastrarse crea vida y transmuta la mierda en oro.

Concordamos con Elí, el artista siempre está en medio de la realidad y tiene que pronunciarse ante ella; por eso, ante el trabajo deficiente de los Estados que se han empecinado en separarnos, señalamos que  para nosotros el peruano representa el origen. Muchos venimos del norte de Chile, que se emparenta con Bolivia y Perú; también representa el legado de sociedades con un fuerte componente indígena y grandes escritores que lucharon por integrar este indígena a la sociedad peruana. Cómo no apostar a la  hermandad reflexiva y crítica de la creación.

En este desafío, PlexoPerú, Poesía y gráfica Perú-Chile: Chimbote, Trujillo, Lima, Temuco, Santiago y Valparaíso reúne la poesía de seis ciudades: tres chilenas y tres peruanas. Tomando en cuenta que este proyecto tiene como antecedente a PlexoAmérica: Poesía y Gráfica Morelia-Valparaíso, publicado por Ediciones Universitarias de Valparaíso en el 2013. No pretendemos un panorama exhaustivo de la poesía o gráfica chilena y peruana. Nuestra aspiración legítima es  establecer pautas claras y definidas de valor estético y artístico, ya que hemos aprendido en estos años que un buen ejercicio de honestidad intelectual nos lleva indefectiblemente a trasmutar la estética en ética.. En esta búsqueda, no se trata de homologar pintura y literatura, sino de asumir que la aproximación entre estos dos lenguajes es necesaria y permanente. El resultado de esta labor de edición es la incorporación de cinco poetas y cinco artistas gráficos por país, convocando a 20 productores culturales: dialogan el poeta Nilton Santiago (Lima) con el artista visual Edwin Rojas; Gonzalo Pantigoso (Chimbote) con Axel Ekdahl; Oscar Ramírez (Trujillo) con Claudia Cataldo, Elí Urbina (Chimbote) con Patricio Bruna y Luis Cruz (Lima) con Marko Molina. Todos los artistas visuales chilenos son de Valparaíso. Posteriormente, dialogan la poeta Natalí Aranda (Valparaíso) con la artista visual Verónica Noriega (Lima),  Héctor Santelices  (Valparaíso) con  Zoila Reyes (Lima), Claudia Jara (Temuco) con Carolina Salinas (Lima), André Meyer (Santiago) con Daniel Cotrina (Cajamarca) y Patricio Bruna (Valparaíso) con  Marco Durán (Lima).  La mayoría de estos productores culturales son desconocidos fuera de su ámbito, pero ello solo otorga más valor a su trabajo, mereciendo ser difundido en un proyecto de fundamento colectivo.

Con referencia a la escritura poética chilena podemos decir que Natalí Aranda sorprende con una temprana voz que se atreve a poetizar la metafísica del tiempo y de las sustancias. Héctor Santelices posiciona su lenguaje en el clivaje entre un barroco desbordante que amenaza con vaciarse en su cadena de sobre-adjetivantes, para redimirse al último instante cuando la voz poética recula hacia la autobiografía y el pronunciamiento sociomarginal, donde alcanza su profundidad estética. Claudia Jara, en cambio, opta por un lenguaje descarnado, de respiración corta, elevando la vida de los márgenes y la experiencia del fracaso en una epopeya escueta y crítica. André Meyer interpela el lenguaje cristiano, cargando con una fuerza prometeica su metáfora lúcida. Y finalmente, Patricio Bruna da cuenta de una propuesta deconstructiva, que concreta una tensión entre el lenguaje y sus referentes, destellos de lo que no llega a acontecer.

Estamos plenamente conscientes que vivimos momentos en que la literatura latinoamericana ya no capta la atención internacional a través de editoriales españolas como en los sesentas. Vivimos un post-boom, donde la poesía ganó y no ganó el Premio Nobel y los movimientos de avanzada ya cifraron su discurso para sobrevivir en un contexto dictatorial. Vivimos tiempos de homogeneización cultural donde el mercado impone un pensamiento único y la diferencia se vuelve indeseable. Por lo mismo, justamente ahora se hace más necesario atender a las regiones olvidadas de la humanidad porque estas evidencian la originalidad de la producción cultural latinoamericana actual. En este contexto, la plástica y la literatura, como nos señala Marta Traba, debieran consistir en “una búsqueda que implicara la negación del regionalismo ramplón, folklorizante y también la aceptación acrítica de las respuestas externas”. Una de estas respuestas  son las del arte en su expresión hiperrealista. Ante eso, tenemos una crítica vehemente a la opción mimética de sectores de la plástica y la literatura; por lo tanto, apostamos en todos nuestros proyectos culturales a la creación de propuestas innovadoras que rompan con esta sujeción literal al modelo en el arte, la literatura y la cultura latinoamericana. Nos gustan los artistas que saltan al vacío y no se alarman del porvenir, aquellos que se zambullen intensamente en su realidad local para inscribirse en estructuras de significancias globales. Si somos un continente ocupado, entonces tenemos que resistir. Todos los artistas visuales que participan en este proyecto resisten a través de una alta elaboración simbólica de la memoria cultural, no pretenden construir una gran historia al estilo del muralismo mexicano, porque no están construyendo la simbólica de un Estado sino que están aportando con historias mínimas y cotidianas que ponen en cuestionamiento el sistema global, incluyendo ese mismo Estado. Esta plástica utiliza personajes no fácilmente reconocibles por parte de una historia común sino que son seres amorfos, fragmentarios, ocultos tras máscaras que interpelan nuestro andar con juegos y canciones infantiles donde los animales son metáforas de lo ambiguo de nuestra América. Para ello la técnica mixta, la xilografía, el aguafuerte son mecanismos de intervención en una suerte de friso urbano que interpela los sistemas de modernización donde el desarrollismo nunca llegó. Una espera infinita nos propone este viaje urbano por una ciudad donde mar y tierra albergan casas viejas que coexisten junto a modernos edificios. Es el respirar de América, los plexos culturales, que por la vitalidad que tienen en estas ciudades la creación literaria y visual, son catalizadores de fuertes conflictos entre tradición y vanguardia. Estos poetas y artistas visuales ya decidieron hacer la síntesis y saltar.
Karina García Albadiz
Grupo Casa Azul


Una nueva geopolítica visual y poética para chilenos y peruanos
Los poetas y gráficos reunidos dan cuenta de la gran cantidad de ciudades, verdaderos plexos culturales; son radios que, con sus ondas, nos están refrescando con nuevas voces y nuevas imágenes desde el centro y norte de cada país. Este dinamismo también se comprueba en la actividad gestora y creadora llevada a cabo por las nuevas generaciones, por ejemplo: el Festival “Este Puerto Alucinado de Chimbote” o los Festivales de Poesía de Iquique.

Si vamos a un marco mucho mayor, quizás este es uno de los plexos con más carga histórica que tenga esta parte de Latinoamérica. Un lugar de fisura, de falla tectónica política, a la que se sobrepone un área de culturas afines, de mixtura entre diferentes pueblos, de relaciones profundas no reconocidas en los discursos del poder. Aquí estamos todos convocados porque nuestra voz es una voz futura, una que se base en el lenguaje de la poesía primero y luego construya todo lo demás.

Proponemos, entonces, con este plexo una “geopolítica visual y poética” para que chilenos y peruanos nos miremos con nuevos ojos y, quién sabe, sirva de ejemplo para miradas renovadas en nuestro continente, más allá de las divisiones artificiales impuestas históricamente por las políticas nacionales.

Los poetas y artistas peruanos reunidos aquí dialogan con sus representaciones en palabras e imágenes. Nilton Santiago abre con una de las propuestas más complejas y polivalentes del libro. Deconstruye la experiencia cotidiana y las relaciones humanas, que tiene un algo “demasiado a un montaje de Brecht” y se puede ser “una rana republicana”. Gonzalo Pantigoso presenta al amor totalmente desollado y expuesto en su piel más íntima como “el ímpetu de la tierra permanecerá dormida en tus entrañas” o fabrica el espacio de la ausencia con “la otra mitad del silencio/ ni la otra mitad del odio”. En otro punto tenemos a Oscar Ramírez, que nos propone el análisis, en la propia piel, de la libertad como un objeto perdido y envidiado: “He sometido análisis y vergüenzas en un mismo cristal/ Desearía sostener la oratoria de otros que sonríen vulgarmente lejos de aquí”. Describe con precisión el lugar donde existe esa libertad perdida: “Edificios de concreto, ventanas enrejadas, un patio donde el juego se oxida y gritos corren como hilos en quiebre”. Luego viajamos donde Elí Urbina, gestor de este gran proyecto PlexoPerú, que con su voz nos recuerda que la vida está llena de pulsaciones: el miedo en forma de ratas: “ratas brincando a quemarropa en el pasillo/ ratas cuando a tientas buscamos la salida”; o pulsaciones en la vitalidad pura del deseo: “nuestras almas se elevan sobre sí mismas/ todavía el mundo tiene pulso”; o del misterio más profundo que es el cosmos: “me encuentro tanto en la tierra como en el cosmos/ el cosmos me contempla al contemplarle”. Por último, el que les habla cierra con una galería de bestias y osarios en donde a cada momento recuerdo que algo nos espera en el otro mundo: “El aplauso y la alabanza queman/ al último sobreviviente, a la nota final”. Y en ese otro mundo podemos ser libres de límites y ensueños: “mis bordes definen el cuerpo/ no se expande lo que no ves”. Aunque siempre nos encontremos frente al dolor de la ira de Dios: “Le duele hasta los huesos las voces que llaman, le duele hasta el más allá las miradas dadas”.

Con estas cinco escrituras y las correspondientes a Chile, PlexoPerú pretende mostrar, a quien tenga en sus manos esta obra, diez momentos distintos, cómo diez capítulos de un mismo libro, que parecen no tener un puente, pero dialogan entre ellos y con la innovadora propuesta gráfica, también de chilenos y peruanos. ¿Sobre qué dialogan? Esa respuesta se la dejamos a cada uno de ustedes, estimados lectores.

               
Luis Cruz
Lima, febrero 2014

 






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