19 de marzo de 2016

La ardiente república de Rodrigo Suárez


La escritura de Rodrigo Suárez se configura a través de una épica de tonalidades oscurecidas por un estado sicológico, que fluctúa entre la desazón, la incredulidad y paradójicamente, cierta ternura. Una épica cuyo protagonista no es estridente, sino que se camufla en los merodeos atentos del paisaje urbano, civil, orgánico a veces y hogareño para observar y deconstruir el mito del Chile oficial. La voz poética recurre a una imaginería que, por su complejidad, alteran el paisaje vital y dejan una reverberancia psíquica gracias a los quiebres de sentido, la yuxtaposición del paisaje natural y el onírico, la pulsión de una escritura que intenta navegar el murmullo del inconsciente.

Los poemas reunidos en esta antología pertenecen a un poemario inédito, La república ardiente, cuyo eje central tiene que ver con el contexto político del exilio y el retorno donde se establece una reflexión sobre la realidad sociopolítica en su devenir desde el golpe cívico-militar hasta la conformación del cuerpo social actual por las políticas neoliberales. Desde La república de Platón hasta nuestros días la filosofía política ha dejado al poeta fuera de todo sistema de gobierno, o por lo menos le ha quitado autoridad para referirse a la realidad política-social. Este poemario intenta revertir y subvertir esta invisibilización ejerciendo una mirada sobre país con los ojos de hijo del retornado político y rozar algo de aquel mundo perdido, con su campo cultural, sus tensiones estéticas y políticas y sus episodios bellos y terribles, pasando revista a todos esos gestos cotidianos, pero que están cruzados por un corrupto contexto político posdictatorial. En este contexto, se hace necesaria no cualquier República sino una que sea ardiente en la dignidad de lo poético, que desde lo político y sin caer en el panfleto apueste a negar este sistema neoliberal para transformarlo.



Diego Rojas Valderrama
Magíster © en Literatura Latinoamericana



La provocación de Jardín de Epicuro de Karina García Albadiz

Jardín de Epicuro remite a una clave filosófica, haciéndose cargo de la provocación que realizó este filósofo a la corriente oficial desviándose del Liceo y de la Academia para abrir su jardín a la reflexión filosófica de mujeres, ancianos, esclavos y niños. Este acto revolucionario nos parece altamente provocativo con el sistema imperante y un gesto para que todos aquellos, que buscan fisurar el sistema logren encontrar un sustento en la experiencia intelectual de Epicuro a su “disidencia hormonal”.

Empieza el Jardín con el Nivel 1: “Tótem de las moscas”, el Nivel 2: “Peces del Fango” y el Nivel 3: “No vivimos del paisaje” que surge de una cita inencontrada de El tiempo y la máquina de Aldous Huxley y que hace resistencia a ese puerto que ha sido valorado excesivamente por el paisaje y que provoca ese gesto retardatario que sus artistas sean exigidos a pintar el paisaje como en el siglo XIX o que los poetas tengan que narrar su mercado, su bohemia porteña, sus catástrofes en un ritual tan aburrido porque por un lado, ya otros lo han hecho (y bien) y por otro, en nada puede aportar a la poética contar una historia sino revoluciona su forma de contarla en una cadena larga de dudas, innovaciones y variaciones contemporáneas.

Por otro lado, el Nivel 4 “Luche” contempla la edición de parte de los textos de “Tótem de las moscas” y “No vivimos del paisaje” que hizo el poeta Claudio Faúndez, buscando como él señala: el poema dentro del poema. Dice la autora:

Esta edición se transforma en una variación que toma vida propia, ya que saca la capacidad lírica de mis textos tan presente en nuestra tradición poética y que también juega con los blancos, diagramando para que el poema conmueva más y mejor. Acepto esta variación como una otra que soy y la consigno para rescatar el papel del editor en la construcción de un libro que siempre estará inacabado y nunca será final.

Los poemas presentados a la antología cobran una nueva importancia dentro del contexto poético regional y chileno, al diferenciarse radicalmente de la producción contemporánea y buscar una voz propia.


Rodrigo Suárez
Magíster en Literatura Hispanoamericana y Chilena