16 de febrero de 2017

La vaguada costera (o De Seraut a Turner) de Patricio Bruna


La vaguada costera
una veladura tridimensional
sobre el paisaje real que esfuma.

La degrades o virtual evaporación
de los cuerpos ―móviles o inertes―
de este puerto se cumple 
en medio del oxímoron de detenida velocidad 
—entre tiempo y distancia— de la niebla,
en su lento pero sorpresivo avance,
la que logra en contados minutos
trocar en gris esta mañana plena de sol
con la pregnancia de su mancha,
sugiere entonces primero
a una tela de Seraut en su atomización
más puntillista del efecto neblinoso,
luego a un lienzo de Turner
cuando la vaguada se hace tan espesa
que de este Valparaíso solo queda
como esbozo de su gesto
el sfumato del paisaje de su cuerpo
como si fuese inmaterial.


Perfiles


La extensión visual del perfil urbano de Oslo
del color blanco nieve-nieve más agudo de la melancolía
drena 
acuosamente en la  limpia imagen de bisturí para los extrañados sudacas
tercermundistas, llámese peruano, argentino, boliviano o chileno o etc., etc.,
y gradúa
y diluye
el líquido rojo-rojo de su expatriada sangre
para un fatal destierro mediterráneo
entre los gélidos caudales del Akerselva y  del Alna
que cruzan la fría tierra de la ciudad como sendas
heridas abiertas
porque transitan sin llegar nunca al Mar del norte
sin destino de mar a mar alguno
que enlace nunca con las costas sudamericanas.
La extensión visual del manchado perfil sudaca tercermundista sobre Oslo
de cabezas negras
de piel oscura-oscura
drena su roja-roja sangre
y se diluye en el blanco-blanco de las aguas del Akerselva y  del Alna
en su agudo y exacto nieve-nieve color filo de bisturí
sin alterarlo jamás
en medio de toda la aséptica indolencia enseñoreante del blanco más blanco.