20 de diciembre de 2015

Dictadura de la luz: independencia de las editoriales en Chile




El posicionamiento de las editoriales independientes agrupadas en la Cooperativa de Editores de la Furia, durante el lanzamiento de un estudio sobre las editoriales independientes en Chile, nos lleva a varias reflexiones en torno al rol político que las agrupaciones gremiales relacionadas con el libro han adoptado frente a temas tan relevantes como lo son la abolición del IVA al libro y la problemática de quiénes tienen real acceso a la lectura.
Que un estudio sobre la independencia editorial en Chile salga publicado bajo el sello de la Cooperativa Editores de La Furia ya no debe sorprender a nadie en este país, acostumbrado a los casos de colusión entre empresas, en el Estado y todo el eje público-privado. En especial cuando los autores son cuatro sociólogos de la Universidad de Valparaíso fueron los encargados de llevar adelante una encuesta a editoriales independientes. (1)
Más grave aún es que el título lleve la palabra independiente. ¿De qué independencia estamos hablando? El hecho por lo menos debiera levantar sospechas sobre la idoneidad y objetividad del estudio, tales como los estudios sobre el éxito y seguridad de ciertos remedios, financiados o encargados por la industria farmacéutica.
Hagamos algo de historia, hace dos décadas atrás surgen las editoriales independientes como una forma de marcar la diferencia con la Cámara del Libro que concentra el poder de las trasnacionales del libro. Las primeras editoriales independientes eran unas cuantas que consiguieron funcionar con un stand al interior de la Feria Internacional del Libro de Santiago (FILSA).
Posteriormente, las editoriales medianas forman la Asociación de Editores Independientes, Universitarios y Autónomos (EDIN) que también producen una feria, La Primavera del Libro, realizada en el Parque Bustamente, auspiciada por la Municipalidad de Providencia. Esta feria cobra por el stand $60.000 y solo lleva dos versiones.
Por otro lado, 41 de las editoriales más pequeñas se agrupan en la Cooperativa de Editores de la Furia (CEF) que consigue realizar hace varios años la feria de editoriales independientes más grande del país, La Furia del Libro, que va en su novena versión y que se realiza en la Corporación Cultural Gabriela Mistral (GAM), organización de derecho privado, pero administrada con millonarios fondos públicos: suerte de animal cultural híbrido producto de los gobiernos progresistas chilenos. La diferencia de esta feria con las otras que administra la Cámara del Libro (FILSA y Feria del Libro de Viña del Mar) es que esta no recibe fondos estatales para funcionar, pero  cobra por el stand, 70.000 + IVA por stand completo. No cobra la entrada al igual que la Feria del Libro de Viña y al igual que esta no sabemos si pagan arriendo por el espacio público que ocupan: en el caso de La Furia, el hall del GAM, y en el caso de la Feria de Viña del Mar, el patio del Liceo Bicentenario de Niñas que depende de la Municipalidad de Viña del Mar. El primer espacio está ubicado en Santiago centro y el segundo, en Calle Libertad con Dos Norte, pleno centro viñamarino. Pero tenemos la sospecha que no pagan arriendo lo que agravaría el hecho que cobren por el stand.  
Si pensamos que los editores independientes poseen un alto nivel de instrucción y que desde ahí han sido capaces de generar ferias, cuyo stand tiene un costo menor y que dieron cabida a la explosión de editoriales pequeñas (cerca de 300) surgidas en todo el país en esta última década, podríamos sostener que su trabajo ha sido un aporte. Pero el problema está cuando nos ponemos a analizar la política cultural que ha movido a las editoriales independientes, ya que 60% de ellas inició actividades y pasó a formar parte de la emergente industria del libro. El editor independiente que pudo asociarse vive y pertenece, en general, a un estrato social acomodado y hace sus ferias en el centro capitalino, por lo tanto, la producción de ferias se transformó en algo rentable o no lo hubiera hecho. A nuestro juicio, estos editores han sido bien poco furiosos e independientes porque no han peleado por abolir el IVA al libro, impuesto regresivo que grava a la gente de menores recursos, tampoco han luchado ante los altos precios que les cobran por stand la Cámara del Libro en la FILSA ($1.560.000 en el 2015), tampoco se han planteado decididamente en contra del cobro de las entradas a esta feria. Tal parece que los resultados de esta política de gravar con el IVA al libro, fuera producto de una política intencionada de parte de los estamentos del poder, más que producto de la casualidad que podría verse como una simple sucesión de hechos en el tiempo.
De esta manera se va generando un círculo vicioso que lo único que logra es que los libros que producen las editoriales independientes terminen en una élite privilegiada y no se extiendan a sectores más precarizados de la población. Estamos llenos de planes de fomento lector y un Plan Nacional de Lectura que no se hace cargo de ninguna de estas problemáticas. Mientras no se tomen verdaderas medidas para lograr un real acceso al libro tanto de la institucionalidad gubernamental como de la comunidad asociada en editores independientes, esto no promete incidir en los niveles de lectura.
Se mantiene simbólicamente el incendio de libros, iniciado en la dictadura, a través del cobro del impuesto más alto en el mundo. Y los editores independientes pierden su capacidad de disputar los espacios y su oportunidad histórica de convertirse en una alternativa a las lógicas de los grandes conglomerados del libro.
Nuevamente los lectores son traicionados y seguirán pagando los altos precios del libro, ante editores independientes que se han construido como un negocio, que encuentran que es inviable políticamente luchar por abolir el IVA al libro y que seguirán firmando pactos de internacionalización del libro con la Cámara del Libro, Asociación de Editores y Corfo, en vez de detenerse a fortalecer la producción y distribución nacional.
Por lo tanto, ponemos en cuestión lo aseverado en la introducción de “La edición independiente en Chile: Estudio e historia de la pequeña industria (2009-2014)” en cuanto a que las editoriales independientes sean capaces de “disputar posiciones y […] representar una verdadera alternativa a las lógicas de los grandes conglomerados del libro.”
Lo que vemos es que las editoriales independientes, muy al contrario, se están adaptando a estas lógicas del mercado y haciendo alianzas con la Cámara del Libro y la Asociación de Editores en detrimento del aumento del acceso a los libros de parte de lectores actuales y futuros, quienes debieran ser el centro de la preocupación editorial a través de todos los estamentos.
En los próximos años surgirán muchas microeditoriales que no inicien actividades y que espero disputen los espacios de las ferias para contrarrestar el poder de la Cámara del Libro y de las editoriales independientes.


(1) Fonseca Lorena, Pierina Ferreti, Felipe Castro y Rodrio Ortega. “La edición independiente en Chile: Estudio e historia de la pequeña industria (2009-2014)”, Cooperativa de Editores La Furia, Santiago de Chile, 2015.


Karina García Albadiz
Grupo Casa Azul, Valparaíso, 2015 



16 de noviembre de 2015

Dictadura de la luz: Feria Internacional del Libro de Santiago

Karina García Albadiz
Grupo Casa Azul, Playa Ancha, 2015
grupocasaazul@gmail.com

 

En la crítica seré valiente, severo y absolutamente justo
con amigos y enemigos. Nada cambiará este propósito
Edgar Allan Poe

El Estado subsidiario es el fundamento de la política-económica neoliberal chilena y bajo la subsidiariedad, el Estado es mero espectador y un más que débil regulador del mercado. Debe ceder siempre, en nombre de la supuesta "eficiencia" tecnócrata, cualquier clase de iniciativa comercial, ya que se privilegia sobre todo el emprendimiento de la empresa privada. El Estado solo puede gestar una empresa cuando el privado no tenga interés en ello, es decir, cuando no signifique lucro o ganancia al capitalista. Otra característica común del Estado subsidiario es la transformación de los procesos de administración burocráticos a tecnocráticos de las pocas empresas estatales que mantiene la subsidiariedad. Es por eso que TVN, canal "estatal", debe competir con otras estaciones privadas, de igual a igual, como otro privado más, aun a costa de degenerar y rebajar el contenido cultural, desechando su rol estatal educador. Es por eso que las carreteras chilenas están llenas de peajes, ya que siempre se privilegia la concesión a privados, aunque las licitaciones resulten finalmente más caras para el Estado que asumir la reparación de las carreteras. La política del IVA diferenciado o de abolir el IVA, en el caso de los libros, según esta normativa, transgrede la "no discriminación" en el trato que deben dar el Estado y sus organismos a empresas privadas, aun a sabiendas que en la educación privada se puede acoger a la exención en el pago de IVA. Es un bonito modelo pseudocientífico, en el cual se le niegan derechos a una mayoría en pos de una supuesta libertad de una minoría acomodada, minoría que se salta olímpicamente su dignidad científica y va en contra de su propio discurso liberal, siempre que esto le genere un beneficio mayor. Esta conformación ideológica de alianza Estado-empresas constituye una nueva forma de “dictadura” en democracia, debido a que se ejerce un férreo control sobre la disidencia contra el sistema a través de la invisibilización, la alienación y la represión policial y sicológica. Esta situación ha prosperado por la abdicación de los intelectuales que han asumido y defienden el sistema neoliberal, que claramente ha perjudicado a la gran mayoría de la población como se ha visto en los casos de corrupción y colusión económica y política, lo que no puede dejar de reproducirse en el ámbito cultural a través de una dictadura de la luz(1).

Gestión privada en un espacio público
El Centro Cultural Estación Mapocho es un bien público administrado con fines culturales por una corporación de derecho privado sin fines de lucro: la Corporación Cultural de la Estación Mapocho. Esta institución de derecho privado se constituyó en Febrero de 1991, instaurando una experiencia pionera de gestión privada de un espacio público. Si bien la ex estación  Mapocho es un edificio que pertenece al Estado de Chile, su administración y financiamiento es completamente autogestionado por dicha Corporación(2). Ahora bien, por concepto de Ley de Donaciones culturales, la Corporación recibió para la Feria Internacional del Libro de Santiago el nada despreciable monto total, autorizado para estos tres años (2014, 2015 y 2016)  de $ 1.238.268.000. Es decir, aproximadamente unos 400 millones anuales. Esta experiencia de gestión privada en un espacio público es algo que criticamos a propósito del Centro Cultural Gabriela Mistral donde se realiza La Furia del Libro, feria de editoriales independientes. 

Cobros de stand y entradas
Tenemos dos ferias internacionales en Chile: la FILSA y la Feria del Libro de Viña del Mar, ambas organizadas por la Cámara chilena del Libro. En el verano de este año denunciamos que en la feria de Viña el costo por stand estaba en $1.300.000. Bueno, en la FILSA se cobra por el stand $3.000.000 a las editoriales más grandes y $1560.000 a las  independientes, además se cobra  por la entrada general $3000 y $2000 estudiantes los fines de semana. Consideramos que a pesar de la rebaja de la entrada con la impresión de un volante o el no cobro de entrada en ciertos días a segmentos de la población como mujeres o profesores, se sigue recaudando mucho dinero por este concepto que incluso puede llegar a significar una entrada mucho mayor que lo que recibe la Cámara vía la Ley de Donaciones Culturales. 

El IVA al libro
Recordemos que la FILSA se inaugura en 1981, en plena dictadura militar, en la época de consolidación del sistema económico neoliberal en Chile. Por otro lado, Chile era un país sin impuesto al libro hasta diciembre de 1976 y fue la dictadura de Pinochet la que instaló el gravamen en un momento en que miles de chilenos eran perseguidos, torturados o exiliados, las editoriales allanadas y la prensa disidente acallada. En ese contexto, ese simple mecanismo tributario, instalado por decreto, fue una herramienta más de control y censura. En contraste, observen esta pequeña maravilla de composición legal que había colocado —hasta el 76— la lectura al mismo nivel de elementos tan vitales como la leche y el agua. “Estarán exentos de impuesto: Pan, leche, sea en estado natural, desecada, condensada, evaporada o en polvo, alimentos de sustitución láctea; agua potable, frutas y verduras frescas, papas, cebollas, ajos, trigo, maíz, porotos, lentejas, garbanzos, arvejas, arroz, huevos, ganado, aves, sal, harinas de cereales o de legumbres; carne fresca, congelada o deshidratada; pescado, algas marinas, mariscos y crustáceos frescos y congelados destinado al consumo humano, (excepto ostras, langostas y centollas); textos y cuadernos escolares, libros, diarios y revistas destinados a la lectura”. Económicamente, el IVA es impuesto regresivo. Un impuesto regresivo es aquel en el que se capta un porcentaje menor en la medida en que el ingreso total aumenta. Un impuesto regresivo afecta más a los que menos tienen. Por lo tanto, se debería eliminar el IVA a todos los artículos de primera necesidad, incluyendo el libro como bien cultural simbólico.  

Críticas a las ferias internacionales del libro
Desde que llegamos como Grupo Casa Azul editado por Ediciones Universitarias a la FILSA y a la Feria Internacional de Viña del Mar hemos sostenido una crítica a estas ferias. Sin ir más lejos, en el verano recién pasado protagonizamos una Funa a esta feria porque las convocatorias que realiza la Cámara del Libro no son abiertas. También denunciamos los altos precios de los stand ($1.300.000) y porque, de los tres stand que están exentos de este pago, el de la SECH está acaparado por un grupo editorial desde hace cinco años, además de compartir dicho stand con una editorial de Santiago que presta sus boletas para que este negocio funcione. Logramos, después de tres días de intensa intervención, no ser desalojados, además tuvieron que instalar un stand gratis cuya cenefa Microeditoriales Independientes se transformó en un espacio que acogió a todos los escritores por igual. Todas las ventas realizadas fueron publicadas en nuestros sitios. Pero lo más importante conseguimos lanzar nuestros plaquettes de poesía y gráfica del sur, rompiendo con ello el acaparamiento que hacen del programa tanto los organizadores como las sociedades y círculos de escritores de la región. 
Actualmente siguiendo nuestra misma política fuimos a la FILSA a filmar qué pensaba el público y  escritores sobre toda la problemática del IVA al libro, cobro de stand y entradas y, en definitiva, cuál es la opinión que le merece a la gente la gestión privada en espacios públicos llevada adelante durante los gobiernos postdictadura. Estas entrevistas fueron recogidas en el programa “Apuntes del Subterráneo” disponibles en el canal Youtube del Grupo Casa Azul.
En relación a la polémica suscitada durante el inicio de la feria, reconocemos como un aporte que los editores independientes hayan cerrado sus stand en protesta por no recibir todas las entradas gratuitas prometidas por la Cámara del Libro en los lanzamientos de sus libros, pero pensamos que no están solidarizando con el público lector, sino que están abogando por sus intereses particulares, dejando de lado la injusticia que implica el modelo de feria que tenemos.
Como Centro de Investigaciones Poéticas no queremos ser cómplices de esta nueva versión de la dictadura de la luz, que utiliza a la cultura y sus escritores como anillos del poder que nos llaman a resignarnos y adaptarnos a este neoliberalismo. Nosotros creemos en un intelectual transformador de la realidad y que se mantenga disidente frente al modelo cultural economicista dominante. Queremos transformar las ferias del libro en espacios democráticos, al alcance de todos, donde primen el pensamiento crítico y los valores estéticos.

 (1) Karina García,Dictadura de la luz: Forum de las Culturas en Valparaíso”, Revista Botella del Náufrago, N°15, p. 64, 2010
(2) El Directorio actual está formado por el Ministro de Educación, Presidente: Adriana Delpiano Puelma, Alcaldesa de Santiago,  Vicepresidente: Carolina Tohá Morales, Fundación Tiempos Nuevos, Directora: Paula Forttes Valdivia, Director Corporación Cultural de Santiago: Andrés Rodríguez Pérez, Presidente Fundación Pablo Neruda: Enrique Inda Goycoolea, Presidente Fundación Premio Nobel Gabriela Mistral: Jaime Quezada Ruiz y el Rector de la Universidad de Chile: Ennio Vivaldi Véjar.

Ruta del Saber Colegio Robles de Villa Alemana





Karina García fue invitada a participar en la Ruta del Saber, del Colegio Robles de Villa Alemana, haciendo un taller de poesía dentro del contexto de una salida de los cursos 5° y 6° básico y cursos de Enseñanza Media a visitar lugares patrimoniales. Este taller se realizó en el Espacio Santa Ana del Cerro Cordillera, Valparaíso.


30 de septiembre de 2015

Grupo Casa Azul presenta El Jardin de Epicuro en Jardín Infantil Rukantu, San Miguel, Santiago

Invitados por una alumna de Karina, viajamos a Santiago a visitar los niños del Jardín Infantil Rukantu en la comuna de San Miguel. Compartimos con ellos y con las tías presentando el libro-objeto El Jardín de Epicuro, de Karina García. Esta caja fue construida por Patricio Bruna con la finalidad de experimentar con el soporte del texto y transformar lo que entendemos por libro. Aunque no fue el objetivo imaginado, nos sorprendió la aceptación que tuvo este formato entre los niños que pudieron explorar y acercarse a la poesía de otra manera.Agradecemos esta invitación de parte de Priscila y María Jesús concretada en Agosto pasado. Tratamos de hacerlos escribir también, fue buena la experiencia.


29 de mayo de 2015

Grupo Casa Azul: ARTE AL BARRIO

El Arte al Barrio llevó el arte a las casas, hostales, negocios o cafés de las personas como una forma de sensibilizar estéticamente a la gente y su entorno barrial y familiar. Durante 1 mes estos espacios se conviertieron en galerías de arte, invitando a todas las personas a dejar sus observaciones sobre las obras que fueron expuestas junto con las obras en una muestra colectiva que se realizó en el restorán La Quinta del Quintil extendiéndose la muestra por dos meses. 

La idea final era que que las personas adoptaran una obra y luego la liberaran para que siguiera  su propio camino. Las personas que reciben la obra se comprometieron a cuidarla y a motivar a su público o familiares para que dejaran su impresión sobre la obra en un librito de artista que se les dejó para tales efectos. 

¿Cómo se participó?

“Arte al Barrio” convocó abiertamente a artistas visuales (pinturas, grabados, xilografías) a participar (hasta el 24 de Mayo de 2015), doando prioridad a artistas de la región de Valparaíso.
Desd el 31 de Mayo de 2015 y el 26 de Junio de 2015 las obras estuvieron en casas de vecinos y  negocios locales. En el sitio http://artealbarrio.cl/  puedes visitar el proyecto.

Organizaron:

ARTE AL BARRIO

Este proyecto tiene como antecedente ARTE A LO DOMÉSTICO. Idea del estudiante de Arte Román Díaz del Centro Cultural Cerro Arriba del Cerro Mariposa. Con el apoyo de Hostal Mirenart de la profesora de Historia Mirentxu Vasquez Balbontin.





El corazón del proyecto está en traer la obra a las casas de personas que habitualmente NO acceden al arte, puesto que tendrían que el lugar tradicional para acceder a ello son los museos, cuyo público disminuye a diario, o galerías. Tener una obra en un espacio íntimo, esperamos, abre la curiosidad y la apreciación por una expresión profunda del ser humano y que no se reduzca a un elemento decorativo. Por ello es importante que el artista también interactúe con los vecinos en sus casas, para que le hagan preguntas, conversen y se genere otra dinámica cultural, que, a mí entender, es poco común y que no se da en otro tipo de espacios. Ha sido importante expandir este proyecto a los negocios del barrio, pero es necesario romper, y eso lo que propone el proyecto en su centro, con la dinámica comercial del arte. Ahora hay que empoderar a los que atienden los negocios y restoranes para que muestren la obra al público y les inviten a escribir su opinión en la libretita de artista que le entregaremos (Rodrigo Suárez Pemjean, editor Grupo Casa Azul)

22 de mayo de 2015

Revista Digital Botella del Náufrago N° 23



 
Editorial: La necesidad de construir otra feria del libro


La funa a la Feria del Libro de Viña del Mar fue un acto político que llevó a cabo Grupo Casa Azul para denunciar la forma en que se concreta la gestión cultural y editorial en nuestro país inserto dentro de una política cultural neoliberal que ha disminuido significativamente la potencia de la cultura como agente de transformación y crítica.
Es un círculo vicioso que transversaliza todos los agentes culturales a nivel público y privado, nacional y local, transformando el libro en un bien de consumo, cuya producción se inserta dentro de la lógica de las industrias creativas.
 Las políticas oficiales han privilegiado la vinculación con Corporaciones privadas o pseudos “productoras artísticas” que terminan controlando los aparatos que “consagran” o marginan, a nuevos o emergentes artistas chilenos.  
Esta situación se origina en el prohibitivo costo de los stands de la feria, el hecho de que el municipio viñamarino cobre por el uso de este espacio, se refleja en el acaparamiento de la programación cultural por unas pocas organizaciones regionales de escritores. Además, la liberación del pago del stand a SECH-Valparaíso, franquicia diseñada en un principio para favorecer la difusión de la producción local, se ha desvirtuado por malas prácticas de parte de la cuestionada directiva de esta institución regional y por la falta de fiscalización por parte de la cámara.
Estas irregularidades han tenido como consecuencia la denuncia, denuncia que tiene por finalidad transparentar las situaciones expuestas por el Centro de Investigaciones Poéticas Grupo Casa Azul, a través de la Funa realizada a la Feria del Libro de Viña del Mar.
Aquí, se puso en evidencia la política de exclusión y discriminación en que recaen las instituciones, tanto públicas como privadas, relacionadas con la cultura. En primer lugar, la Cámara Chilena del Libro, no incluye en la convocatoria para postular a un stand dentro de la Feria del Libro de Viña del Mar a organizaciones comunitarias sin fines de lucro. Debido al valor prohibitivo de éste (45 U.F. más I.V.A., aproximadamente un millón trescientos mil pesos). Además, en una doble exclusión, la SECH – filial Valparaíso no comparte la convocatoria a dicha Feria y solo invita a participar de la programación cultural, y como premio de consuelo nos señala que se pueden llevar libros al stand de la SECH.
El desconcierto es máximo cuando somos informados por la secretaria de esta organización que la persona que estará a cargo de dicho stand es un editor conocido en la región ¿Por qué agrupaciones independientes como la nuestra, las cuáles estamos imposibilitadas de mostrar y vender nuestro trabajo editorial por los elevados precios que mantiene la Cámara del Libro, debemos pagar a un grupo empresarial como Editorial Puerto Alegre por mostrar nuestra obra, si ellos además terminan por ahorrarse el pago del stand, y más aún, tienen la posibilidad de mostrar y vender los trabajos de distintas editoriales asociadas a dicho grupo? ¿No hay un evidente conflicto de interés en que el encargado de atender dicho stand, el cual supone un beneficio a escritores y editoriales pequeñas de la región, sea el dueño de una editorial que compite con las mismas? 
Es lamentable que en este país los organismos estatales se asocien con empresas privadas y gremios que solo se benefician a sí mismos, dejando fuera a los que no son socios y sus autores, que son la mayoría de los actores.
La prepotencia con que los comerciantes del libro se arrogan la representatividad de la cultura literaria de nuestro país es repudiable, y más aún cuando en su mayoría son editores sin rol cultural, sino netamente comercial. La institucionalidad a cargo del libro está representada por la Cámara Chilena del Libro, quien agrupa a las grandes editoriales presentes en el país: la Asociación de Editores de Chile, principal referente de las independientes y que dirige Marisol Vera (Editorial Cuarto Propio) y la Furia del Libro, otra representante de editoriales autónomas, además del Consejo Nacional del Libro y el Consejo Regional de la Cultura. Claramente la institucionalidad del libro está cambiando y ya no responde solo a intereses de las trasnacionales, sino que se abre a editoriales independientes que apuestan a un rol cultural. Sin embargo, nuestro centro percibe con decepción la connivencia entre estos dos tipos de organizaciones cuando apoyan a través de la internacionalización del libro la política gubernamental de la industria creativa. El libro y la lectura son derechos humanos, sociales y culturales que aseguran la capacidad reflexiva y crítica de las personas, esto ya lo había señalado el mismo Consejo Nacional de las Artes y la Cultura en 2005. Son bienes simbólicos que no pueden ser transados en el mercado como mercancía ni integrados a las industrias creativas que fracasaron en Europa y terminaron absorbidas por las multinacionales. La institucionalidad tiene que proteger la creatividad para que el país no deje de tener escritores con sentido crítico, artistas que cuestionen esa misma institucionalidad que los protege. Porque una verdadera democracia sabe que tiene que asegurar la disidencia que habita en el país, y esa disidencia en muchos casos la protagoniza el escritor.
Vemos que una de las principales causas que ocasionó este problema es el sistema económico al que fuimos sometidos en este país. El neoliberalismo tiene en su base la valoración de la tecnocracia y la destrucción de las habilidades humanistas que permiten reflexionar y criticar el proyecto país que estamos construyendo. Luego, reparamos que en el gobierno, está muy de moda el tema de las industrias creativas. Creemos que existe una contradicción profunda en los objetivos propuestos por la mesa conformada del CNCA en este punto. La consecuencia directa de la implementación de una industria creativa no fortalece la producción creativa o intelectual, ni promueve el pensamiento propio. El concepto de industria creativa, como bien fue descrito en los años 40 por teóricos como Adorno o Horkheimer, genera una creciente espiral totalizadora de manipulación sistemática con la “exigencia retroactiva” de adaptarse cada vez más a este sistema. La industria creativa termina homologando el producto cultural generado, sesgando la mirada sobre las visiones existentes del arte, y creando finalmente el perfil de un consumidor autómata, incapaz de reflexionar y generar espíritu crítico. Obviamente esta situación es nefasta para el arte, el cual siempre debe ser una mirada nueva, en constante movimiento y actualización.
Generar redes críticas y movimientos artísticos, que conflictúen esa argamasa acomodaticia y hegemónica, establecida por el lobbismo, las influencias, los contactos y las “movidas” de aquellos que constituyen la pléyade de la ganancia ubicua, básicamente mediática y patrimonial, que pretenden sólo figuración, influencia y status económico, en medio de los debates y las demandas de una ciudadanía por un Chile distinto y más justo. Un cierto “mundo cultural” muy acorde con la sociedad del lucro.
Casa Azul está incluida en las mesas de discusión en torno a la política de lectura, pero redactamos un nueva Propuesta de la política nacional del libro y la lectura, nacida de todos los hincapié que ya extensamente se han descrito en esta editorial. En ella, entre otros temas no menos importantes, pretendemos evidenciar a la institucionalidad, que políticas provenientes de las industrias creativas no contribuyen en nada al desarrollo del pensamiento crítico y estético de la ciudadanía.
Por último, debemos destacar un elemento fundamental en esta edición. Destacamos la labor de la revista El Puñal, medio de difusión de cuentos, ensayos y poesía de autores emergentes, y cuya prioridad es la calidad de las propuestas. Ha sido publicada en papel y posee un formado descargable en pdf. En la actualidad, la última convocatoria que fue realizada para tal proyecto se ha incluido en esta edición, y por tanto, nuestra revista se ha nutrido de textos variados que llegaron a la convocatoria de ambos proyectos. Es un agrado que el gestor de la Revista El Puñal, Rodrigo Suárez, sea actualmente un miembro activo de nuestro proyecto y que se desenvuelva en variadas funciones, una de ellas la edición. Si bien El Puñal como propuesta no está activo de manera formal, su esencia navegará en nuestra botella.

19 de marzo de 2015

Tercera Fiesta del Libro de la Reina. Letras sin fronteras, País invitado Perú.





Presentación Grupo Casa Azul del libro PlexoPerú: poesía y gráfica Perú-Chile. Chimbote, Trujillo, Lima, Temuco, Santiago y Valparaíso, Editorial Quimantú, 2014. Sábado 18 de abril a las 18:00 hrs.  

Lectura poética del Grupo Casa Azul. Presenta Rodrigo Suárez y Karina García, abre el músico de guitarra clásica latinoamericana Rolando Jaime. Después en la mesa de poesía leen los poetas publicados en PlexoPerú: Patricio Bruna con “Cementerio de disidentes”, Héctor Santelices con “Amarillo”. Invitado el poeta peruano Luis Cruz y el grabador Marco Durán del Taller Kinkilem de La Picá del Grabado. Posteriormente, conversa Diego Rojas con Patricio Bruna en la mesa gráfica y terminamos con una nueva interpretación musical.