16 de febrero de 2017

La vaguada costera (o De Seraut a Turner) de Patricio Bruna


La vaguada costera
una veladura tridimensional
sobre el paisaje real que esfuma.

La degrades o virtual evaporación
de los cuerpos ―móviles o inertes―
de este puerto se cumple 
en medio del oxímoron de detenida velocidad 
—entre tiempo y distancia— de la niebla,
en su lento pero sorpresivo avance,
la que logra en contados minutos
trocar en gris esta mañana plena de sol
con la pregnancia de su mancha,
sugiere entonces primero
a una tela de Seraut en su atomización
más puntillista del efecto neblinoso,
luego a un lienzo de Turner
cuando la vaguada se hace tan espesa
que de este Valparaíso solo queda
como esbozo de su gesto
el sfumato del paisaje de su cuerpo
como si fuese inmaterial.


Perfiles


La extensión visual del perfil urbano de Oslo
del color blanco nieve-nieve más agudo de la melancolía
drena 
acuosamente en la  limpia imagen de bisturí para los extrañados sudacas
tercermundistas, llámese peruano, argentino, boliviano o chileno o etc., etc.,
y gradúa
y diluye
el líquido rojo-rojo de su expatriada sangre
para un fatal destierro mediterráneo
entre los gélidos caudales del Akerselva y  del Alna
que cruzan la fría tierra de la ciudad como sendas
heridas abiertas
porque transitan sin llegar nunca al Mar del norte
sin destino de mar a mar alguno
que enlace nunca con las costas sudamericanas.
La extensión visual del manchado perfil sudaca tercermundista sobre Oslo
de cabezas negras
de piel oscura-oscura
drena su roja-roja sangre
y se diluye en el blanco-blanco de las aguas del Akerselva y  del Alna
en su agudo y exacto nieve-nieve color filo de bisturí
sin alterarlo jamás
en medio de toda la aséptica indolencia enseñoreante del blanco más blanco. 






9 de febrero de 2017

No vivimos del paisaje


No vivimos del paisaje surge de una cita inencontrada de La máquina y el tiempo de Aldous Huxley. Esta cita es una resistencia a cualquier puerto que ha sido valorado excesivamente por el paisaje, provocando ese gesto retardatario en que sus artistas son exigidos a pintar el paisaje como en el siglo XIX o que los poetas tengan que narrar su mercado, su bohemia porteña, sus catástrofes en un ritual tan aburrido porque por un lado, ya otros lo han hecho y bien y por otro, en nada puede aportar a la poética contar la misma historia sino revoluciona su textura al contarla en una cadena de dudas, innovaciones y variaciones contemporáneas. ¿Qué mejor que remitirme a las citas que nos hacen tomar conciencia que el paisaje es un discurso que emulsionará de manera indirecta en nuestro corpus estético, como huella de una huella, pero nunca como un reflejo sentimental o dulzón porque el costo sería sacrificar los valores estéticos de nuestros textos? Lo trágico no es el tema, lo trágico es que el material con el que trabajamos no puede contar completamente la realidad y cuando pretende hacerlo a la pata de la letra lo único que hace es traicionar lo fascinante del arte: su incontrolable creatividad.
La pintura del paisaje
Esa superioridad de un árbol pintado sobre un árbol real se resumiría en que no tendría debajo de él sus propias hojas, ni orugas, ni insectos. Así, los habitantes de las aldeas del norte de Holanda, por razones de limpieza, no plantan árboles de verdad en los patios que rodean sus casas y se contentan con pintar en los muros, árboles, setos, tramos de césped que (por añadidura) se conservan verdes durante el invierno. La pintura del paisaje serviría, pues, simplemente para tener en nuestro cuarto, en torno de nosotros, una especie de naturaleza en miniatura, donde nos complacería contemplar las montañas, sin exponernos a su temperatura inclemente y sin necesidad de escalarlas.
Montaña
La “montaña” no es solo exuberancia. Es (sustancialmente) muchas otras cosas que no están en la poesía. Ante su espectáculo, ante sus paisajes, la actitud del poeta es la de un espectador elocuente. Nada más. Todas sus imágenes son las de una fantasía exterior y extranjera. No se oye la voz de un hombre de la floresta. Se oye, a lo más, la voz de un forastero imaginativo y ardoroso que cree poseerla y expresarla. Y esto es muy natural. La “montaña”, no existe casi sino como naturaleza, como paisaje, como escenario. No ha producido todavía una estirpe, un pueblo, una civilización.
La crecida
La crecida no solo eligió y descentró algunos objetos, sino que trastornó la cenestesia misma del paisaje, la organización ancestral de los horizontes: las líneas habituales del catastro, las cortinas de árboles, las hileras de casas, las rutas, el propio lecho del río. Esa estabilidad fundamental tan bien preparada por las formas de la propiedad. Todo fue borrado, lo rugoso fue convertido en suave planicie: no más vías, ni orillas, ni direcciones; una sustancia plana que no va a ninguna parte y que suspende el devenir del hombre, lo aparta de una razón, de un uso provechoso de los lugares.
El pasado
En cuanto a la brutal distinción entre el contenido y la forma, los materiales del historiador no están ante él a la manera de un paisaje o espectáculo que pudiera describir de la forma en que tampoco lo haría un pintor. El pasado está tanto presente como ausente: presente en cuanto restos y prácticas heredadas, ausente en cuanto existencia humana anterior indicada por los mismos restos de los restos.
Catástrofe
Pareciera que ese libro hubiera sido hecho con escombros, de lenguaje, de libros, con restos. Ahí, esas casas aluden también a nuestro paisaje, a nuestra catástrofe permanente chilena. Aunque es la situación de la literatura contemporánea también: esa catástrofe del lenguaje, la desconfianza en los lenguajes, incluso. Los soportes se perdieron, lo que era la imagen del mundo es muy poco sólido actualmente, es precario. La casa, el derrumbe de la casa como espacio sagrado, podría venir a representar un símbolo. Vivimos el final de una época. En este sentido, uno está haciendo una literatura apocalíptica, está dando cuenta de una crisis final, pero no como un pastor. Está renovando el lenguaje, hablando de los caminos del libertino en la circulación de la obra.
Lenguaje de postal
En la última lluvia, el ruido de la urbanidad traduce el uso de la forma, de flores y plantas a la idea del movimiento en la naturaleza. Mariposas o arañas para dar dinámica a la forma. Estilizadas y ondulantes, jamás líneas rectas. Las mujeres se pintan altas y delgadas con el pelo en movimiento "como simulando la acción del viento". Se usan de preferencia contrastes entre el negro y los tonos pastel. Se utiliza el amarillo o el azul para aguantar con el cuerpo lo que estoy diciendo con la voz. El color se comienza a introducir con fuerza en la arquitectura. La influencia de la revolución industrial estimuló a que la gente quisiera tener este tipo de arte en su casa, y de ahí se deriva su función decorativa.
Blancanieves
La Blancanieves electrifica el ambiente de la espera en un juego solemne donde ni un solo texto se sabe de memoria, lo cierto es que el pensamiento no viene enquistado en burbujas y la golondrina al planear entra por la ventana, removiendo en el verano el insostenible invierno. Creamos por última vez. Vivimos del monte olvido: un ojo de buey por donde se asoma un nervioso lenguaje.
Exilio
Sale a pasear el exilio de uno mismo, en el hall de un hotel que no quiero mirar porque empieza cuando el exilio del lugar va terminando. Una buena canción en inglés me acompaña en este otro hall. No sé por qué recuerdo aquella sopa para levantar muertos. Esas dos señoras con las que he hablado últimamente: una mitad chilena y la otra mitad argentina. A una le conté la tragedia a la otra no. El conserje barre las hojas y trae la estufa, pero este entumecimiento es un calamar travieso que decora los malos cuadros. Si solo hubiera jugado mal. Me robaron el partido. Si lo hubiera perdido, pero semeja a trampa y a nadie parece importarle.
Costa Azul
Caminaba por la orilla de la costa. Alguien había dicho que todo ese zigzagueante sector se parecía a la Costa Azul, sonríe: otra homologación de lo nuestro con lo europeo. Miró nuevamente buscando algo, esa libertad de andar solos contemplando el paisaje. Por mientras, tomó un café en un local de comida al paso mientras una niña a lo lejos se arrojaba una y otra vez en la furiosa ola. Ese era otro mundo. Parecía que de pronto los paseantes saldrían a escena vestidos de blanco confundiéndose con lo bochornoso del clima mediterráneo costero. Fabulaba con una terapia alternativa como ese taichí de clase, practicado en la arena de Reñaca.
Escuperrelatos
Comenzó a escribir un poema con un verso de D. H. Lawrence, pero no pudo continuarlo. Seguía el escuperrelatos: el día donde había muerto su mamá, los paseos del pololeo, la manda a la virgen negra cuando no tenía palabras. Pensó en el suicidio elegante de los franceses. Siempre un otro. Prendía las velas sabiendo que no era creyente, protegía con la mano que no se apagaran, como lo había hecho ante el memorial de los detenidos desaparecidos. La vida saltaba diez años atrás o adelante entre cada prendida, pero las velas terminaban por apagarse con el viento de la costa. Toda corriente de aire era un viento del diablo. Otro verso leído, ya no recuerda dónde.
Serie discontinua
Un poeta nos dice que a veces la infancia le envía postales. Esas postales son pequeñas escenas de lectura rodeadas de misterio. Ante eso, la niña esperaba pacientemente madurar a una frambuesa plantaba en un tarro del patio.

29 de noviembre de 2016

Portada y contraportada de "Dibujo de la Sombra. Poesía & Gráfica" de Patricio Bruna






NAVEGAR ES NECESARIO


                                                                    La literatura es un campo de batalla como la vida misma.
  No un lugar de paz, como la muerte, sino de conflicto vital (R.B)


Pocos saben que “navegar es necesario” es un lema de la Revista Marcha uruguaya. Pocos saben de esta revista latinoamericana y que tuvo como encargado cultural a Ángel Rama, como editor nada menos que a Onetti, pero es más fácil que conozcan a uno de sus últimos colaboradores, el benjamín Eduardo Galeano. Pero seguimos dejando de lado, el gran motor editor de Marcha: Carlos Quijano que en su impulso antiimperialista y antifascista del Uruguay del 39 crea esta revista que logra sacar 1676 ediciones hasta el 74, año de la censura dictatorial. Estoy segura que eso no lo sabían.
Pero qué tiene que ver Marcha en esta presentación. Si me dan un tiempo quisiera tirar de dos hebras de esta exposición, una tiene que ver con la jaula de Núñez. Guillermo Núñez es un pintor chileno que exhibió una serie de jaulas en el Santiago dictatorial del 75, exposición que duró solo dos días y que fue censurada. Veo al editor Quijano entrando en una pieza del centro de Montevideo, discutiendo con Onetti el próximo número, siempre con muchas ideas y pocos recursos. Veo a Núñez con el mismo impulso enjaulando una rosa, bototos o la Mona Lisa como un juego serio, que hablaba directamente de la situación que se vivía: un arte censurado.
En la jaula de Bruna encontramos al Pajarero que se convirtió en la portada del primer libro de nuestro Centro de Investigaciones Poéticas del Grupo Casa Azul, Plano Inclinado, libro colectivo de poesía sacado con muchas ideas y pocos recursos. Pensamos y sentimos como esta jaula: el arte latinoamericano en gran medida no recepcionado gracias a un capitalismo salvaje que genera tales tendencias depredadoras que no solo lo hace ineficiente, sino autodestructivo, no solo en lo económico sino también en la vida cultural y política de la comunidad.
La segunda hebra de esta exposición que quiero profundizar es la de Cubagua de Enrique Bernardo Núñez. Es poco sabido que esta novela corta inaugura la nueva novela histórica en la Venezuela del 30. ¿Qué se juega en Cubagua? Otra vez esas profundas ganas de justicia que significa poner la historia en su lugar, subvirtiendo la historia oficial a través la visión de los vencidos aborígenes. Por un momento, pongámonos en ese gesto explotador que significó que un nativo fuera obligado a lanzarse a la profundidad del mar en busca de las codiciadas perlas. Somos mestizos, pedimos justicia. El mismo gesto de Bernardo Núñez en los 30, de Quijano en el 39, de Guillermo Núñez el 75 se condensa en esta exposición de Bruna Por todos los costados en el 2016.
Hace un tiempo Bruna lee la novela Cubagua y la tesis realizada por nuestro editor Rodrigo Suárez donde analiza la estructura mítica y religiosa de esta novela. Fascinante que todo esté relacionado, que un monstruo del lenguaje como Patricio Bruna se deje influir por esta poética en sentido amplio de intelectuales marginales como nosotros. Rodrigo Suárez camina en Santiago como caminaba el Núñez del 75 o el Bruna del 2016,  buscando recomponer la historia, restaurarla, repararla en un gesto desesperado. Y aquí estamos en nuestra consabida línea tercermundista, publicando todo aquello sin acceso a los canales regulares de distribución, todo aquello que espera turno sin esperanza o es redondamente ignorado. Porque  para todos esos artistas, poetas, músicos y ensayistas que tienen suficientes bocas de salidas Casa Azul no tiene por qué ser una más.  No hay planeos esquemáticos a problemas complejos. No se alcanza la autenticidad, en realidad, se la niega, adoptando demagógicamente el facilismo. Batallamos contra las estructuras injustas de este neoliberalismo profundo y anhelamos una vida digna y plena para los trabajadores. Nosotros somos esos, no estamos fuera de esa clase social, así que, si no somos de la elite, no podemos estar construyendo para ella, solo en nuestra peor pesadilla. Somos jóvenes o viejos poetas sin nada en que apoyarnos, jóvenes o viejos proscritos por el gobierno progresista chileno de centro izquierda y no gozamos de ningún apoyo ni de ningún mecenazgo, ni tampoco nos arrastra un poeta muerto.
Solo tenemos esta exposición que crea el efecto de romper el marco, trasgrediendo una determinada regla o convención que gobierna un tipo particular de experiencia, poniendo al descubierto lo que la ilusión del realismo nos pide que olvidemos o dejemos en suspenso: nuestro conocimiento que estamos en el campo de las situaciones inventadas. Como poetas y artistas actuales rechazamos la ingenua fe en el realismo tradicional, en cambio tratamos de mostrar los mecanismos de construcción de la ficción: Por todos los costados, Resonancias Amereida, Cabezas, tres series que tienen un mundo detrás del que he analizado solo dos hebras: la Jaula de Cubagua. Esa terrible jaula que nos sigue interpelando.
Y vuelvo al principio de esta mi lectura. Navegar es necesario, vivir no lo es. Esto nos recuerda que el deber está por encima de cualquier miedo o de cualquier circunstancia. El poeta Fernando Pessoa escribió un bello poema Navegar es preciso que dice: Navegantes antiguos tenían una frase gloriosa: “Navegar es preciso, vivir no es preciso”. Quiero para mí el espíritu de esta frase, transformada. La forma de casarla con lo que yo soy: vivir no es necesario, lo que es necesario es crear. Esto quiere decir que una vida sin “navegar” y hay que incluir aquí todo lo que es importante o vital para nosotros es como no vivir.

Pero aquí estamos ante EL PAJARERO Y SU LENGUA OPACA / VERSO Y RE-VERSO DE UNA NO TRANSPARENCIA. 







14 de noviembre de 2016

La enervante levedad del escritor en Chile: la colusión también está en la cultura





Todo artista que se atreva a levantar la voz, protestando por las desigualdades generadas en este sistema, será inmediatamente invisibilizado y aislado por los beneficiarios de este modelo de corrupción, colusión y amiguismos dictaminado desde los centros de poder mundial y legitimado por la clase política local. En este contexto, el arte como motor reflexivo, con la creatividad y el abanico teórico propio de su disciplina, es mutilado en su espesor crítico para venderse a las exigencias de la industria cultural capitalista, cuya finalidad es vaciar al sujeto de su contenido y transformarlo en un ser superficial, apolítico y carente de contexto. Este nuevo sujeto abúlico y despojado de toda identidad abraza fácilmente las ideologías provenientes de los centros de poder hegemónicos europeo-estadounidenses, las cuales, cosificadas en dogmas, sostienen el acriticismo como terreno fértil de la razón instrumental; operacionalidad que bajo un manto racional esconde finalidades profundamente irracionales. Es así como tal sujeto, lleno de ideologías que no le pertenecen, resulta presa fácil de los reduccionismos dictados desde el norte. Es por eso que la única economía posible para este sujeto es la abierta de mercado de tradición neoliberal-monetarista y la única forma de razón posible está dictada por la ciencia moderna de corte neopositivista. Mediante los dogmas reduccionistas (economicismo y cientificismo), los cuales bajo la bandera de la eficiencia dan absoluta prioridad a las necesidades del mercado y la acumulación, terminan por desplazar de la agenda social temáticas consideradas “menores”: el arte, la cultura y la educación quedan absolutamente relegadas al olvido y/o supeditadas a los intereses del mercado.
Las consecuencias del modelo repercutirán de manera singular en la esfera artístico-cultural y en lo que a literatura respecta, apostarán por la banalización de la contingencia, transformando la narrativa en un producto cultural con finalidad predominantemente comercial, tendiente a reproducir tópicos reiterativos, típicos en la entretención de masas: desde superficiales vampiros romanticones, pasando por historias de zombies (el ideal del modelo: la sociedad convertida en zombies), superhéroes pro statu quo, refritos varios de Lovecraft, ciencia ficción de calidad cuestionable (mientras menos se relacionen con nuestra realidad y contingencia las construcciones distópicas, tanto mejor. Escritores como Bradbury, Orwell o Huxley serían absolutamente impensados, bajo los parámetros de producción cultural del mercado actual), fantasía nórdica (consecuencia de la pérdida de identidad propia del neoliberalismo y el reimplantado eurocentrismo), hasta los manuales de autoayuda variados que apelan a la angustia por aquel vaciamiento, pero que proponen a su vez soluciones muy acordes a la concepción liberal del mundo, esquivando siempre la importancia de lo colectivo o social e insuflando el ego que pretende dominar o controlar (si usted hace el ejercicio de meditar, hacer yoga, etc., logrará la iluminación, el moksha, el nirvana, o lo que fuere que usted busque. Se alejará de este mundo del mal y se sentará solo a la derecha del dios padre mirando hacia abajo a los pobres diablos que no se esforzaron lo suficiente en buscar “el bien”. En cualquier caso la responsabilidad de ganar o perder en el juego espiritual es siempre y únicamente suya).
Estos escritores provienen de áreas como el marketing o periodismo y su experiencia lectora se construye desde los clichés mencionados. Creen que la importancia de la literatura radica en el mero hecho de contar una historia solo por el placer de la narración, reduciendo con esto el ejercicio escritural al relato de anécdotas sin profundidad alguna más allá de su literalidad. No se explican las situaciones injustas del modelo cultural chileno; no son capaces de percibirlas o en caso de hacerlo, no atribuyen estas causas a las consecuencias del modelo, el cual se ha naturalizado e internalizado profundamente en ellos. Atrapados por los engranajes de la máquina neoliberal, adolecen de toda formación artístico-cultural; el negociado está por sobre la calidad y en bien de la eficiencia del mercado, mejor será cultivarse en números o cuentas que en las dificultosas y poco rentables letras.
Otra variante arquetípica que nace al alero de este mercado cultural, es la del escritor que perpetúa una imagen maldita del poeta. Por el mero hecho de vivir o visitar ciudades símbolos de la vida cultural, se llaman a sí mismos poetas, sin haber siquiera reflexionado en torno a problemáticas básicas de lo que respecta al arte (y mucho menos hay cabida para las reflexiones profundas del contexto cultural chileno). Reducen su producción artística a una obra que intenta ser irreverente y crítica, más decanta en un complaciente instrumento funcional al modelo. Se imita de manera burda a autores como Bukowski, produciendo una poética lumpen ingenua, sin mayor elaboración creativa. Un rasgo característico de esta clase de escritores consiste en erigir falsos gigantes como enemigos a los cuales deben enfrentar, para posteriormente estrellarse contra los molinos de las grandes causas comunes, aquellas en las que existe gran consenso social y frente a las cuales no existe ningún riesgo real. Estos quijotes de pacotilla intentan esconder su miedo a emprender ataque contra un enemigo real, el cual puede resultar riesgoso atacar, pues perderían cuotas efectivas de poder. Debido a esto, deciden obviar situaciones poco éticas que operan en el medio donde se desenvuelven. Frente al riesgo de perderlo todo por cuestionar el entramado corrupto que tejen quienes detentan el poder en el ámbito cultural, lo mejor es hacerse el loco…
Por las razones ya expuestas, nuestro escritor se traicionará apenas logre asociarse a la institución cultural dependiente del gobierno (el gran y real gigante); su obra decaerá con lo emotivo, tradicional y naif. Si se interioriza de las políticas artísticas y culturales propias del estado subsidiario neoliberal chileno, lejos de enfurecerse por conocer cómo operan las mecánicas utilitaristas de los fondos o cuestionar las ambigüedades del medio, verá en ellas la gran oportunidad de establecer su negocio, reproduciendo un producto cultural “de consumo”, funcional a las lógicas distractoras del capitalismo; pan y circo como temática central, evadiendo por todos los medios posibles la cruda realidad: un modelo económico en extremo indolente, brutalmente desigual, que multiplica la precarización y pauperización de vastos sectores sociales, mientras acumula cada vez más ganancia en una decadente elite. Que muchos escritores y editoriales chilenas se presten para reproducir conscientemente esta miseria es, por decir lo menos, angustiante.
Solo queda, para quienes rechazamos esta brutal concepción impuesta de sociedad, generar un polo de resistencia crítico frente a tan resuelta indiferencia. Devolver el contenido al sujeto, restaurando a su vez la dignidad e identidad, descolonizar su conciencia reintegrando el espíritu crítico y reflexivo frente a su medio. Qué mejores armas para lograr esto que nuestra obra, por una parte, más nuestro accionar movilizador por otro. Sabemos que el proceso emancipatorio será largo y no estará exento de obstáculos, pero bien vale la pena intentar librarnos de esta nefasta dictadura neoliberal encubierta, la cual utilizando el aparataje propagandístico de las elites, los medios masivos de comunicación, e instalando como bandera de lucha conceptos ya carentes de contenido, como “libertad y democracia”, intentan ejercer la última y más importante de las dominaciones: la de la mente humana. La pesadilla que visualizara Huxley está a punto de cristalizarse bajo esta doctrina socioeconómica utilitarista, maniquea y totalizante. Nosotros no queremos ser responsables de la decadencia que intenta aprisionarnos; rechazamos crear productos culturales que resulten en un sedante, el soma que los mantenga adormecidos en “un mundo feliz”. Queremos una sociedad plenamente lúcida, libre y emancipada.

Diego Alejandro Rojas Valderrama y Rolando Jaime
Grupo Casa Azul




Descargar acá:
https://issuu.com/grupocasaazul/docs/la_botella_del_n__ufrago_n__25_fina?e=1227009%2F40742275

24 de septiembre de 2016

Exposición de Por todos los costados de Patricio Bruna



Del 6 de octubre al 30 de noviembre en Sala Juan de Saavedra, Esmeralda 1051, Municipalidad de Valparaíso.



Celebramos la aparición de Por todos los costados, una exposición de contestataria y real poesía, que emerge en Valparaíso donde la carrera pictórica de Patricio Bruna ha sido persistente y abundante en logros.  Pero el éxito de Bruna no pasa por las críticas, que lo único que han hecho es abandonarlo, ni por la colocación de su obra en las vitrinas más apetecidas del mercado del arte, sino en un trabajo muchas veces invisibilizado, de constante descubrimiento y exploración, especialmente en los últimos años, en que ha tomado una posición crítica que ha significado muchas veces su marginación del medio artístico porteño. Su integración dentro del Grupo Casa Azul, sin embargo, ha significado entrar en una dinámica de intercambio interdisciplinario entre arte y literatura que ha retroalimentado su obra hasta alcanzar un punto de madurez expresiva que valora la vanguardia sin caer en el esteticismo. Así es que en esta exposición, Bruna muestra la evolución de su talento natural, pues se sobrepone con disciplina a un ethos mercantil, el cual dicta a nuestro medio artístico los caminos acomodaticios y rentables de la moda, con la complacencia de una crítica que avala esta ruta neoliberal.
Esta exposición reúne un total de 34 obras correspondientes a la serie Por todos los costados la cual puede dividirse en dos subconjuntos: la serie original en que tanto la imagen como el paspartú ficcional que da nombre a la serie nacen en un mismo movimiento (22 obras creadas desde el 2015 a la fecha) y otra serie conformada por obras anteriores a las que el pintor vio nuevas posibilidades creativas y niveles de interpretación al añadirle el paspartú en un momento posterior. Esta serie corresponde a 8 obras de la serie Resonancias Amereida iniciada el 2006 y que se incorpora a la serie Por todos los costados, trabajando sus bordes y 4 Cabezas que responden a otra serie de 1994 y a la cual también se le agrega un paspartú ficcional. En cuanto a la técnica, 28 obras fueron realizadas sobre cartulina kraft y 2 sobre marquetería de madera en chapa de caoba, ejecutadas al carboncillo y con materiales mixtos, que varían entre el extracto de nogal, acuarela, témpera, pastel seco, pastel graso, la tinta china y la tinta de impresión. Las 4 obras de la serie Cabezas son óleo sobre cartón cuyo paspartú se construye directamente sobre el trupán.
El título de esta serie deriva del término “paspartú”, que significa literalmente por todos los costados, el cual sirve para que las obras sobre papel no entren en contacto directo con el vidrio, evitando con esto que la humedad interior se condense en épocas de calor, pues su función es protegerlas del polvo y humedad ambientales, manteniendo el rol estético marginal propio del enmarque. Pero el paspartú de estas obras es ficcional, pues su rol no es el de proteger a la obra ni de ser solo una estética ornamental supeditada, marginal, sino que se constituye en una extensión de la obra misma mediante el quiebre estético de una simulación ornamental, recogiendo algunas inflexiones decorativas de la historia del arte, como el barroco, art nouveau o art decó; las cuales juegan en clave estética de oposición con la obra central; obra que es, a su vez, de un corte estético más riguroso y duro en sus valores expresivos. La serie Resonancias Amereida es una serie de carácter figurativo que relata el imaginario americano y que crece al incorporarse el paspartú ficticio que con la expresividad espectral de un relato alterno, que puede ir en consonancia o disonancia con el tema central. Esta tensión en la forma se concretiza en cómo realiza la figuración en los objetos del mundo reconocible —incluidos sus personajes— sometidos a la visión del pintor, pero siempre en favor de su opacidad poética. Es así que en el relato vemos una hegemonía dominante: emperador, patriarca, detective, cowboy, león, águila versus los dominados: mujeres, americanos, africanos… Y como telón de fondo, la geometrización de motivos del mundo natural que tiende a ocupar tanto el friso decorativo como el interior del cuadro en forma iterativa. Y así se pueden ver en los costados o bordes como el paisaje que existe tras el fondo pictórico central que rodean. Son peces, pájaros, caracoles, hojas, ramas de árbol, manos, gotas de lluvia. Los lunares, por ejemplo, pueden ser simuladores de la perforación de la superficie del soporte remitentes a marcas de balas o quemaduras de cigarro, o incluso perlas. Estos signos vienen a reinterpretarse todos como elementos decorativos pero en clave paródica, y que a la vez refuerzan o refutan desde todos los costados los significados primordiales de cada cuadro en su centralidad. La serie Cabezas responde a un retrato ficticio del imaginario masculino de algunos oficios como poeta, locutor, entre otros. Lo importante acá es el hecho que el desfase temporal genera una dialéctica entre el cuadro que ocupa el centro hecho en el pasado y el paspartú construido posteriormente, configurando un contraste provocador entre el centro y los márgenes.
No es casualidad que de esta exposición salgan las obras que integran el poemario Jardín de Epicuro de Karina García Albadiz, libro de artista, que se inscribe como objeto de arte dentro de la exposición, pues muestra la confluencia estética del trabajo colectivo e interdisciplinario dentro del Centro de Investigaciones Poéticas Grupo Casa Azul. Así Bruna no solo trabaja el relato sino también su semántica en el objeto artístico, porque sabe que la originalidad de la obra en absoluto resulta del atributo exclusivo del artista en su sesgo más individualista, ya que es esa misma objetividad de la obra la que tiende naturalmente a colectivizar el arte, imprimiéndole el sello de una cultura original.


Grupo Casa Azul

17 de junio de 2016

Conversando con la poeta Karina García Albadiz en Radio Universidad de Concepción

El periodista Agustín Benelli entrevista a la poeta Karina García Albadiz, también directora del Grupo Casa Azul, en la Radio Universidad de Concepción. La conversación se da en el contexto de los lanzamientos del libro "PlexoSur: Poesía y gráfica de Temuco, Concepción, Valdivia y Valparaíso" en las ciudades de Temuco, Valdivia y Concepción, entre los días 8 y 15 de Junio.

A continuación, dejamos el link para oír la conversación:
http://cl.ivoox.com/es/conversando-poeta-karina-garcia-albadiz-audios-mp3_rf_11936274_1.html



     



23 de mayo de 2016


Amigos: los que trabajamos en publicar poesía y gráfica chilena sabemos que es un camino muy difícil. Sobre todo porque siendo un país de poetas menos del 1% de la población chilena lee poesía. Además tenemos un mercado perverso que convoca a los escritores a que escriban narrativa solo para vender un poco más porque los índices de lecturas en este género tampoco son importantes.
Estamos haciendo un esfuerzo enorme de autogestión en este libro, que por nuestra postura crítica no tendrá el apoyo de la crítica literaria en los medios neoliberales que tenemos ni tampoco de los centros institucionales de la poética nacional (Fundación Neruda, Sociedades y Círculos de escritores, Editoriales Independientes oficialistas, etc.) Ni pensar en tener una crítica en el Mercurio, La Estrella, LUN, etc.
Así que contamos solo con nuestro ñeque para sacar adelante este libro. Agradecemos el diseño a Javiera Burgos y al trabajo mancomunado de nuestro centro. 
Les aseguramos un lanzamiento que no solo presenta un libro sino que se convierte en un espacio de debate de nuestras políticas culturales, debate que se hace cada vez                                                                       más necesario en nuestro país.