25 de noviembre de 2011

El discurso de un sujeto cultural

Por una educación laica, estatal y profundamente gratuita para todos.

Hay que tener cuidado con el proselitismo de las personas que se acomodan señalando que el pasado siempre fue mejor y se niegan al presente. Construimos desde el presente y este también puede ser de calidad. Neruda es el pasado, Casa Azul es el presente. Somos una opción de teorización y construcción con respecto a esa teoría. Casa Azul no somos solo nosotros, también comparten nuestro proyecto todos aquellos escritores del presente que de una forma turbulenta escriben en distintas ciudades del mundo y que han publicado en las 17 ediciones de nuestra revista digital Botella del Náufrago. También están formando parte de nosotros las organizaciones culturales que han estado con nosotros del primer momento, que han valorado que nosotros fuéramos autónomos y disidentes hormonales. Hace poco una persona del centro de extensión de una universidad nos dijo, que creía que no nos admitirían en este lugar porque nunca se sabía con qué íbamos salir. No nos conocía, es predecible nuestra crítica.
No solo lo clásico y lo lírico en poesía tienen la exclusividad de los valores estéticos. Sería bueno hablar de una poética en sentido amplio, un director de orquesta nos decía hace poco: escuchemos la música de Dosvtoievski y leamos a Mahler. Lo clásico es fundamental, pero es solo un piso donde pararse para pegarse un salto a lo nuevo. Renovación es un valor estético, sacralizar el pasado no nos ayuda, hablemos no por la boca muerta de Neruda, no venimos a hablar por los sin voz, no vengo a hablar por tu boca muerta. No hablemos por la boca de los consagrados. Somos los que bajo todas las condiciones históricas no teníamos voz, no somos dueños de los espacios, pero siendo sujetos marginales estamos acá. Nos ha costado cuatro años conseguir este espacio, fue negado sistemáticamente para encontrarnos como organización cultural autónoma, no logramos el apoyo para sacar nuestra Antología Irregular en tonos blanco y azul, antología que rinde homenaje a la amistad entre Miguel Hernández y Neruda. ¿Se merecen este libro?
Quizás no, porque acá hay responsabilidades institucionales, pero nosotros que no hemos cambiado, nosotros de izquierda de origen cerca de Neruda, no de partido y en eso alejados de Neruda. Pobres, todos pobres, perforadores de la realidad, construimos la historia, hacemos que las cosas pasen, algunos de nosotros primera generación en la universidad, primeros en el ranking de enseñanza media, con magister interdisciplinario en estudios humanísticos, de padres con formación básica a lo más media, algunos con formación artística, otros con oficios, trabajadores todos, no parasitando de la cultura, todos de origen de cerro, escribiendo en este plano inclinado, pagando el costo de perder la pega, de no ser reconocidos, porque el único costo que no nos interesa pagar es aquel que consiste en disociar el sujeto del discurso y caer en el conformismo de no romper con los parámetros del poder. La apertura de este lugar es falsa porque corre con la idea de censurar este discurso. Dale con mirar el vaso lleno y no el vaso vacío y quién se va a atrever a romper el vaso. Pero este lugar no nos determina, es un desafío…. porque es una lógica cultural imperante que nos impone una forma de pensar lo poético y eso nos obliga a construir una epísteme nueva. Eso es nuestro centro.
Mi papá nunca ha entrado a este lugar y piensa que no debería cobrarse porque es patrimonio de todos, que solo se debería pedir una colaboración. Hace años entramos al jardín de esta casa porque no teníamos dinero para pagar el museo, a algunos de nosotros nos persiguieron y nos preguntaron para dónde íbamos, claro éramos negritos sin pinta de turista tan bien acogidos en este lugar. Precio turista eso es La Sebastiana. Ahora después de formar Casa Azul venimos a esta casa donde pensamos algún día que el espíritu de un gran poeta nos recibiría como su recambio, pero antes demasiado vate, demasiado stalinismo y ahora demasiada fundación, demasiada industria cultural, demasiada derecha o izquierda que manda metida en esta casa que traiciona el origen de Neruda que es nuestro origen. Secuestrados los bienes, convertido el poeta en ícono de marketing.
Chuta, nunca tendremos esta casa, por eso tenemos la aspiración legítima a no aprender las distintas formas de callar y defender un discurso que sea sostenido por un sujeto cultural. Zemelman decía que el predicado aguanta todo, pero el sujeto no…. Genial verdad porque hemos construido sujetos que son capaces de sostener su discurso.