29 de noviembre de 2016

NAVEGAR ES NECESARIO


                                                                    La literatura es un campo de batalla como la vida misma.
  No un lugar de paz, como la muerte, sino de conflicto vital (R.B)


Pocos saben que “navegar es necesario” es un lema de la Revista Marcha uruguaya. Pocos saben de esta revista latinoamericana y que tuvo como encargado cultural a Ángel Rama, como editor nada menos que a Onetti, pero es más fácil que conozcan a uno de sus últimos colaboradores, el benjamín Eduardo Galeano. Pero seguimos dejando de lado, el gran motor editor de Marcha: Carlos Quijano que en su impulso antiimperialista y antifascista del Uruguay del 39 crea esta revista que logra sacar 1676 ediciones hasta el 74, año de la censura dictatorial. Estoy segura que eso no lo sabían.
Pero qué tiene que ver Marcha en esta presentación. Si me dan un tiempo quisiera tirar de dos hebras de esta exposición, una tiene que ver con la jaula de Núñez. Guillermo Núñez es un pintor chileno que exhibió una serie de jaulas en el Santiago dictatorial del 75, exposición que duró solo dos días y que fue censurada. Veo al editor Quijano entrando en una pieza del centro de Montevideo, discutiendo con Onetti el próximo número, siempre con muchas ideas y pocos recursos. Veo a Núñez con el mismo impulso enjaulando una rosa, bototos o la Mona Lisa como un juego serio, que hablaba directamente de la situación que se vivía: un arte censurado.
En la jaula de Bruna encontramos al Pajarero que se convirtió en la portada del primer libro de nuestro Centro de Investigaciones Poéticas del Grupo Casa Azul, Plano Inclinado, libro colectivo de poesía sacado con muchas ideas y pocos recursos. Pensamos y sentimos como esta jaula: el arte latinoamericano en gran medida no recepcionado gracias a un capitalismo salvaje que genera tales tendencias depredadoras que no solo lo hace ineficiente, sino autodestructivo, no solo en lo económico sino también en la vida cultural y política de la comunidad.
La segunda hebra de esta exposición que quiero profundizar es la de Cubagua de Enrique Bernardo Núñez. Es poco sabido que esta novela corta inaugura la nueva novela histórica en la Venezuela del 30. ¿Qué se juega en Cubagua? Otra vez esas profundas ganas de justicia que significa poner la historia en su lugar, subvirtiendo la historia oficial a través la visión de los vencidos aborígenes. Por un momento, pongámonos en ese gesto explotador que significó que un nativo fuera obligado a lanzarse a la profundidad del mar en busca de las codiciadas perlas. Somos mestizos, pedimos justicia. El mismo gesto de Bernardo Núñez en los 30, de Quijano en el 39, de Guillermo Núñez el 75 se condensa en esta exposición de Bruna Por todos los costados en el 2016.
Hace un tiempo Bruna lee la novela Cubagua y la tesis realizada por nuestro editor Rodrigo Suárez donde analiza la estructura mítica y religiosa de esta novela. Fascinante que todo esté relacionado, que un monstruo del lenguaje como Patricio Bruna se deje influir por esta poética en sentido amplio de intelectuales marginales como nosotros. Rodrigo Suárez camina en Santiago como caminaba el Núñez del 75 o el Bruna del 2016,  buscando recomponer la historia, restaurarla, repararla en un gesto desesperado. Y aquí estamos en nuestra consabida línea tercermundista, publicando todo aquello sin acceso a los canales regulares de distribución, todo aquello que espera turno sin esperanza o es redondamente ignorado. Porque  para todos esos artistas, poetas, músicos y ensayistas que tienen suficientes bocas de salidas Casa Azul no tiene por qué ser una más.  No hay planeos esquemáticos a problemas complejos. No se alcanza la autenticidad, en realidad, se la niega, adoptando demagógicamente el facilismo. Batallamos contra las estructuras injustas de este neoliberalismo profundo y anhelamos una vida digna y plena para los trabajadores. Nosotros somos esos, no estamos fuera de esa clase social, así que, si no somos de la elite, no podemos estar construyendo para ella, solo en nuestra peor pesadilla. Somos jóvenes o viejos poetas sin nada en que apoyarnos, jóvenes o viejos proscritos por el gobierno progresista chileno de centro izquierda y no gozamos de ningún apoyo ni de ningún mecenazgo, ni tampoco nos arrastra un poeta muerto.
Solo tenemos esta exposición que crea el efecto de romper el marco, trasgrediendo una determinada regla o convención que gobierna un tipo particular de experiencia, poniendo al descubierto lo que la ilusión del realismo nos pide que olvidemos o dejemos en suspenso: nuestro conocimiento que estamos en el campo de las situaciones inventadas. Como poetas y artistas actuales rechazamos la ingenua fe en el realismo tradicional, en cambio tratamos de mostrar los mecanismos de construcción de la ficción: Por todos los costados, Resonancias Amereida, Cabezas, tres series que tienen un mundo detrás del que he analizado solo dos hebras: la Jaula de Cubagua. Esa terrible jaula que nos sigue interpelando.
Y vuelvo al principio de esta mi lectura. Navegar es necesario, vivir no lo es. Esto nos recuerda que el deber está por encima de cualquier miedo o de cualquier circunstancia. El poeta Fernando Pessoa escribió un bello poema Navegar es preciso que dice: Navegantes antiguos tenían una frase gloriosa: “Navegar es preciso, vivir no es preciso”. Quiero para mí el espíritu de esta frase, transformada. La forma de casarla con lo que yo soy: vivir no es necesario, lo que es necesario es crear. Esto quiere decir que una vida sin “navegar” y hay que incluir aquí todo lo que es importante o vital para nosotros es como no vivir.

Pero aquí estamos ante EL PAJARERO Y SU LENGUA OPACA / VERSO Y RE-VERSO DE UNA NO TRANSPARENCIA. 







No hay comentarios.: